Son muchas las cosas que un padre o una madre podrían responder en esta pregunta, aunque quizás otro tanto no tenga bien claro que quieren para sus hijos; pero si realmente amamos a nuestros hijos, deberíamos entender la necesidad de responder específica y francamente a este interrogante, puesto que, al responder, nos veríamos en la necesidad de planificar lo necesario para lograr eso que queremos en nuestros hijos.

Lucas 14:28-30 Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? 29No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, 30diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.

Siendo honesto, los padres en su gran mayoría viven jugando una ruleta de la suerte con sus hijos, no se interesan en entender que deben hacer para lograr llevar a sus hijos a esos propósitos eternos en Dios, no planifican, no consideran los entornos, amistades, educación, libros, películas, música, y muchas cosas más a las cuales se exponen ellos y que moldearan en parte su conciencia, su corazón delante de Dios. Y después de algunos años, se excusan en que el mundo, el entorno, su debilidad o falta de carácter hizo que se convirtiera en eso que no agrada al Señor. Culpamos las circunstancias, las situaciones, los problemas económicos, al gobierno por no hacer algo al respecto, y otras muchas cosas más… pero ignoramos que somos los directos responsables del resultado, de lo que hoy sufrimos con nuestros hijos.

Cómo padres debemos comprender:

Proverbios 22:6 Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

Importante que consideremos lo siguiente:

La época de la niñez y de la juventud es la época de la instrucción en el camino que se ha de seguir en la vida; este camino es, ante todo, el camino de la rectitud moral, pero también se implica aquí la senda más apropiada para cada individuo según su capacidad, habilidad y buena inclinación (comp. Dt. 6:7). Todo lo bueno, en religión, ciencia y conocimientos prácticos que en la juventud se aprende, será una buena base para crecer mental y espiritualmente, de forma que no se aparte del buen camino cuando se haga mayor[1].

Por algo el Señor dijo:

Deuteronomio 6:7-9 7y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. 8Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; 9y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.

Ahora, pregúntese de nuevo ¿Qué quiere usted para sus hijos? Pero complemente esta pregunta con otras ¿Qué tanto he hecho yo como padre para obtener eso que quiero para mis hijos? ¿Estoy dispuesto a cambiar hábitos, pensamientos o ideas innecesarias por el bienestar de ellos? ¿Soy un ejemplo de honestidad, bondad, amor, trabajo, crecimiento espiritual, servicio entre los santos para que ellos lo aprendan?

El ocuparnos de las cosas terrenales, del éxito, de la educación y otras cosas más no les ayudará de forma definitiva a llegar a Dios, pero si ocupamos nuestras energías en llevarlos a Dios apropiadamente, estaremos labrando un camino para todo lo demás.

Romanos 8:6-8 6Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. 7Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; 8y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

Mateo 6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Enséñales a tus hijos como debe ser el orden en sus prioridades.

 

[1] Henry, M., & Lacueva, F. (1999). Comentario Bíblico de Matthew Henry (p. 693). Editorial CLIE.