Son las 6:00 a.m. Mis hijos corren de acá para allá, mi esposa se enoja por que no prestan atención a lo que ella dice, llama al uno, llama al otro y solo pide que se coloquen sus uniformes, que desayunen y se preparen en la puerta para ir al colegio; entre tanto agite, noto que olvida que estoy ahí, esperando ansioso mi desayuno. Siento que no me presta atención, y que le importa muy poco lo que tengo para decirle.

¡Qué escena! Imagino que cuando la leías, en tu mente se dibujaba una imagen de carreras y un mal momento que estaban teniendo ambos cónyuges; puedes pensar en cuán injusto es el esposo,o, en cuán descuidada es la esposa; pero solo algo es importante, y vamos a revelarlo en esta segunda entrega.

Al notar que no logro llamar su atención, me dispongo a preparar mi propio desayuno, a ayudarle empacando los refrigerios a nuestros hijos y a disponer sus maletas para salir al colegio. Ella sonríe y agradece mi amabilidad, lo cual le da más tiempo, después de semejante agite, para escucharme.

En la primera parte de la historia, todo es angustia, tristeza y desesperación, en la segunda, todo es calma y amor. De eso quiero hablarte, muchas esposas están ahogadas hoy en día por las constantes responsabilidades; agotadas corren de un lado a otro, tratando de cumplir con los quehaceres del hogar, pero comprendemos que todo esto cambia cuando nos proponemos a ser amables con nuestro cónyuge, a fortalecer la relación a través del apoyo mutuo en las tareas diarias.

Contentamiento es a los hombres hacer misericordia; Pero mejor es el pobre que el mentiroso. Proverbios 19:22 RVR1960

Nuestras esposas claman por amabilidad, nuestros esposos claman por amabilidad; es un gran reto el de hoy: ser amable con nuestros cónyuges. Sé que usted sintió alivio en la segunda parte de la escena. Ahora, ¿por qué no lo hace en su vida y se beneficiará de un alivio mayor; y a su esposa o esposo?

Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Colosenses 3:12‭-‬13 RVR1960

Espero en Dios que usted lleve este reto hoy, que lo haga realidad, así estará usted dando el remedio a la situación que puede estar viviendo.

Su amigo en Cristo, L. Felipe Torres