La identidad que Dios diseño…
Por Luis Felipe Torres
Texto Base: Génesis 1:26-27; Salmo 8:3-6; Romanos 1:18-25
Génesis 1:26-27 «Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza… Y creó Dios al hombre a Su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.»
Salmo 8:4-6 «¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies.»
Romanos 12:2 «No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.»
El Maestro Alfarero y la Vasija Rebelde
Imaginemos a un maestro alfarero —el más sabio, el más hábil— que con sus propias manos toma barro del suelo, lo trabaja con amor infinito, lo sopla con su aliento y da forma a una vasija única, incomparable, diseñada con un propósito glorioso: contener agua pura para saciar la sed del mundo.
Un día, la vasija observa a los animales del campo y piensa: «Yo no soy una vasija. Yo soy una roca. Soy un lobo. Soy algo distinto de lo que mi creador me hizo.» Y comienza a arrastrarse por el suelo, a aullar en la noche, a negarse a contener el agua para la que fue hecha.
Hermanos, ¿podemos ver la tragedia? La vasija no se ha liberado. Se ha perdido. No ha descubierto una identidad más profunda. Ha rechazado la más alta: la de llevar la imagen y el propósito del Maestro.
Isaías 29:16 «¡Lo habéis trastornado todo! ¿Acaso será reputado el alfarero como el barro, para que la obra diga de su hacedor: No me hizo? ¿Dirá lo formado de quien lo formó: No entendió?»
Isaías 29:16 NTV «¿Será posible que sean tan necios? ¡Él es el Alfarero y, por cierto, es mayor que ustedes, el barro! ¿Acaso la cosa creada puede decir acerca del que la creó: «Él no me hizo»? ¿Alguna vez ha dicho una vasija: «El alfarero que me hizo es un tonto»?»
Hoy vivimos en un mundo donde miles de jóvenes están arrastrándose por el suelo, convencidos de que son animales: lobos, zorros, serpientes, etc. A esta tendencia se le llama «Therianismo». Y la pregunta que debemos responder hoy no es política ni filosófica: es profundamente espiritual. La pregunta es: ¿quién tiene el derecho de decirnos quiénes somos?
Introducción
La pregunta más urgente de nuestra generación no es económica, ni tecnológica, ni política. Es la pregunta más antigua que existe: ¿Quién soy yo? Nuestros jóvenes están buscando identidad en cualquier lugar: en redes sociales, en comunidades virtuales, en filosofías posmodernas que les dicen que pueden ser lo que ellos sientan ser. Un fenómeno reciente, llamado «Therianismo», ha llevado a jóvenes —y no tan jóvenes— a identificarse esencial o espiritualmente con animales no humanos: a creerse lobos, zorros, águilas o leopardos atrapados en cuerpos humanos.
Este no es un tema para ignorar ni para ridiculizar. Es una señal de alarma espiritual que la iglesia del Señor debe atender con la Palabra de Dios en mano, con amor pastoral en el corazón y con denuedo en la voz.
Vamos a examinar cuatro grandes verdades que le escritura proclama sobre la identidad humana, verdades que responden este fenómeno cultural, que edifican a la iglesia y que ofrecen esperanza genuina a un mundo confundido.
- DIOS NOS CREÓ CON UNA DIGNIDAD SIN IGUAL. «La fuente de nuestra identidad».
- Fuimos hechos a imagen de Dios —¡Nadie más!
- La palabra hebrea usada en Génesis 1:26 es «tselem» (צֶלֶם) — imagen, representación, semejanza visible de alguien. Dios no dijo «hagamos al lobo a nuestra imagen». No dijo «hagamos al águila conforme a nuestra semejanza». Dijo: «Hagamos al HOMBRE.»
Génesis 1:26-27 «Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. 27. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.»
Nota clave: El texto en hebreo usa la distinción «bara» (ברא — creó de la nada) solo para el ser humano. Los animales fueron «hechos», el hombre fue «creado». Esta distinción no es accidental: es teológicamente decisiva.
- Fuimos formados con cuidado especial por las manos de Dios.
Gén 2:7 «Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente».
- Ningún animal recibió el «neshamah» (נְשָׁמָה) — el aliento vivo— directamente de la boca de Dios. Solo el hombre. Esta es la fuente de nuestra dignidad: no venimos de un supuesto caos evolutivo ni de la fantasía de un algoritmo, sino del amor creador de un Dios personal.
Salmo 119:13-14 «Con mis labios he contado Todos los juicios de tu boca. 14. Me he gozado en el camino de tus testimonios Más que de toda riqueza».
- Fuimos coronados con gloria y honra, superiores al mundo animal.
Salmo 8:5-9 «Le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo coronaste de gloria y de honra. 6 Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies: 7 Ovejas y bueyes, todo ello, Y asimismo las bestias del campo, 8 Las aves de los cielos y los peces del mar; Todo cuanto pasa por los senderos del mar. 9 ¡Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!»
- El hombre no está debajo del animal. El hombre fue puesto POR ENCIMA del animal. Identificarse como un animal no es humildad: es una inversión del orden divino. Es rechazar la corona que Dios ha puesto en nuestra cabeza para arrastrarse en el barro.
Consejo: Debemos enseñar a nuestros jóvenes a encontrar su valor e identidad no en lo que «sienten ser», sino en lo que Dios declara que son. La identidad verdadera no se busca; se recibe de manos del Creador.
- EL MUNDO DISTORSIONA LA IDENTIDAD QUE DIOS DIO. «El peligro de conformarse a este siglo».
- Romanos 1 lo describe con precisión profética.
- Pablo, escribiendo en griego koiné bajo inspiración divina, describe el proceso exacto que vemos en fenómenos como el Therianismo. No es una interpretación forzada. Es una correspondencia asombrosa:
Romanos 1:21-23 «Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. 22 Profesando ser sabios, se hicieron necios, 23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.»
- El texto griego usa «ellaxan» (ἤλλαξαν) — intercambiaron, trocaron. Es un acto deliberado de sustitución: cambiar la gloria de Dios por la imagen de bestias. ¿No es exactamente lo que ocurre cuando un joven abandona su identidad como imagen de Dios para adoptar la identidad de un lobo o un reptil?
- La mente que no se renueva se conforma al mundo.
Romanos 12:2 «No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta».
- El verbo griego «suschematizesthe» (συσχηματίζεσθε) en Romanos 12:2 significa literalmente «tomar la forma de», «moldearse al patrón de». Es una imagen de plastilina: la mente que no está anclada en la Palabra se moldea a cualquier patrón que el mundo le ofrezca. Y el mundo de hoy ofrece identidades animales como si fueran liberación.
- El corazón engañado no puede conocerse a sí mismo.
Jeremías 17:9 «Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?».
- El argumento central del Therianismo es: «Yo me siento un lobo, por tanto soy un lobo en lo esencial.» Pero la Escritura advierte que los sentimientos y las autopercepiones no son jueces confiables de la verdad. El corazón humano es el órgano más propenso al autoengaño. Sentir no es equivalente a ser.
Proverbios 14:12 «Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte».
Consejo: Cuando un joven dice «me siento un animal», la respuesta cristiana no es burla ni rechazo, sino amor pastoral que pregunta: «¿Y qué dice Dios de ti?» Llevadle a la Palabra, no a la pelea. La Escritura es la que convence, reprende y corrige (2 Tim. 3:16-17).
- SOLO CRISTO RESTAURA LA VERDADERA IDENTIDAD. «El Evangelio como Respuesta Definitiva».
- En Cristo somos una nueva criatura.
2 Corintios 5:17 «De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas».
- Pablo usa el término griego «kaine ktisis» (καινὴ κτίσις) — nueva creación, nueva criatura. En Cristo no encontramos una identidad animal, sino algo incomparablemente más sublime: somos hijos de Dios, herederos del reino, miembros del cuerpo de Cristo. Ninguna identidad cultural puede igualar eso.
- Debemos revestirnos del nuevo hombre.
Efesios 4:22-24 «En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad».
- El proceso de identidad cristiana involucra tres actos: DESPOJARSE del viejo hombre (el pasado confuso y pecaminoso), RENOVARSE en el espíritu de la mente (por la Palabra), y VESTIRSE del nuevo hombre (que refleja la imagen de Cristo). Es un proceso activo, no pasivo. La identidad en Cristo se recibe y se cultiva con esfuerzo.
- La mente renovada reconoce la perfecta voluntad de Dios.
Colosenses 3:10 «y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno,».
- La dirección de la identidad cristiana es hacia ARRIBA —hacia la imagen de Cristo—, no hacia abajo, hacia la imagen de los animales. El evangelio llama al hombre a ascender en dignidad, no a descender en confusión.
1 Juan 3:1-2 «Hijos de Dios Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. 2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.»
Consejo: La iglesia debe ofrecer al joven confundido la identidad más poderosa y hermosa que existe: ser hijo de Dios. Cuando un joven encuentra su identidad en Cristo a través del bautismo (Rom. 6:3-4; Gál. 3:27), tiene una respuesta que ninguna subcultura puede dar.
- LA IGLESIA TIENE EL LLAMADO DE PROCLAMAR ESTA VERDAD. «La Misión de la Iglesia en Medio de la Confusión Cultural».
- Somos linaje escogido y real sacerdocio.
1 Pedro 2:9 «El pueblo de Dios Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable»;
- La iglesia del Señor no es un club social ni una institución cultural. Es el pueblo que lleva la identidad más gloriosa de toda la historia: el cuerpo de Cristo, la novia del Cordero. Somos nosotros quienes debemos proclamar que hay una identidad mejor que la de ser un lobo o un zorrito de TikTok: la de ser llamados hijos del Dios Altísimo.
- Debemos hablar la verdad en amor, sin cobardía.
Efesios 4:15 «sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,»
1 Timoteo 4:2-3 «por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, 3 prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad.»
- El silencio cómplice de la iglesia ante estas tendencias no es tolerancia: es abandono. Pablo ordenó predicar la Palabra a tiempo y fuera de tiempo. Un pastor que ve a jóvenes adoptando identidades animales y no dice nada, no es tolerante: es negligente con las almas que Dios le encomendó.
- Debemos ofrecer comunidad verdadera y amor genuino.
Romanos 12:10 «Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.»
Gálatas 6:1-2 «Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. 2 Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.»
- Muchos jóvenes que caen en estas subculturas no buscan ser animales: buscan ser aceptados, pertenecer a una manada, tener una identidad que les dé valor en un mundo que los ha hecho sentir invisibles. La iglesia debe ser la «comunidad» que el mundo no puede ofrecer: una comunidad de amor, gracia, verdad y pertenencia eterna.
Consejo: Revisemos la congregación: ¿hay jóvenes que se sienten solos, incomprendidos, sin propósito? Esos son exactamente los que estas subculturas están reclutando. La iglesia que abraza a sus jóvenes no los pierde ante las tinieblas.
Conclusión
Hemos visto que Dios nos creó a Su imagen con una dignidad incomparable. Hemos visto que el mundo propone ídolos de identidad que nos degradan. Hemos visto que Cristo es la única respuesta que restaura lo que el pecado y la confusión destruyen. Y hemos visto que la iglesia tiene el llamado urgente de proclamar esta verdad con amor y con denuedo.
Hermanos, la pregunta no es si el Therianismo es una moda o una condición seria. La pregunta es: ¿A quién le vamos a creer? ¿Al mundo que te dice que puedes ser un animal? ¿O a Dios, que te dice que fuiste hecho a Su imagen, coronado de gloria, y que en Cristo puedes ser llamado Su hijo?
La vasija del alfarero más sabio nunca encontrará su propósito arrastrándose en la tierra. Fue hecha para contener agua viva. Y tú, hermano, hermana, joven que estás buscando quién eres: fuiste hecho para llevar la imagen del Dios que te amó antes de que nacieras.
Juan 1:12 «Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;»
Romanos 8:16-17 «El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. 17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.»
Consejos Prácticos
Para los PADRES: Hablen con sus hijos sobre identidad antes de que lo haga TikTok. La Biblia es el mejor libro de autoconocimiento que existe (Sal. 139). Conozcan las tendencias que sus hijos encuentran en redes sociales.
Para los JÓVENES: Si estás buscando identidad, búscala primero en Cristo (Gál. 3:26-27). No hay identidad más real, más permanente ni más hermosa que ser llamado hijo de Dios.
Para los PREDICADORES: Enseñen sobre la dignidad del ser humano a partir de Génesis. La doctrina de la creación es el fundamento de toda ética y toda identidad. Sin ella, todo flota.
Para TODO creyente: Medita en Salmos 139 como oración personal. Deja que Dios te diga quién eres antes de que el mundo te lo diga.




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