Enero 2026, Actividades

febrero 9, 2026

Gracia y paz a cada uno de ustedes en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Al dar inicio a este nuevo año, presento con gratitud este primer informe correspondiente al mes de enero de 2026. Esta entrada no solo resume actividades, sino que busca dar testimonio del avance del Reino de Dios entre nosotros y de la labor que, por su gracia, se me ha confiado y que por amor se ha llevado a cabo entre nosotros aquí.

Bautismo de nuestra hermana Georgina Pineda:

En un mundo saturado de voces y corrientes doctrinales, la búsqueda de la pureza bíblica sigue siendo el faro que guía a las almas sedientas hacia el puerto de la salvación. Este es el testimonio de nuestra hermana Georgina Pineda, cuya historia es un vívido recordatorio de las palabras del Maestro: «y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (Juan 8:32).

Nuestra hermana Georgina no era ajena a la religiosidad; su caminar la llevó por diversas denominaciones donde, aunque buscaba a Dios, aún no hallaba la plenitud del diseño neotestamentario. Fue ese amor genuino por la verdad lo que, por providencia divina, la condujo este año a cruzar el lugar de nuestras reuniones. Allí, Georgina fue testigo no solo de la calidez de la hermandad, sino de la sobriedad y reverencia con la que la iglesia del Señor adora al Padre, procurando hacer todo conforme al modelo bíblico.

Una de nuestras hermanas, encarnando el espíritu del Gran Mandato, se acercó a ella con humildad y denuedo para compartirle el plan de salvación. La disposición de nuestra hermana Georgina fue inmediata; como aquellos nobles bereanos de los que habla el libro de los Hechos, ella «recibió la palabra con toda solicitud» (Hechos 17:11), abriendo las puertas de su hogar para que la luz de las Escrituras iluminara cada rincón de su entendimiento.

Y después de estudiar con ella, acordamos que el 10 de enero ella obedecería al mandato del bautismo para el perdón de pecados. Comparto con ustedes algunas fotos de ese momento:

Nuestro hermano Hermán Ríos, junto a otros hermanos nuestros (Luis Alberto Panesso, Liliana Ramirez) y Jhon Pineda con Gloria Pineda nos acompañaron ese día y el hermano Hermán tuvo el privilegio de llevar a cabo este bautismo.

En el estudio con nuestra hermana, pudimos dar origen al material de estudio sobre el Plan de Salvación que usted puede CONSULTAR AQUÍ.

Bautismo de nuestra hermana Sora López

El pasado 28 de enero, la providencia de Dios nos permitió ser testigos de un evento que trasciende lo terrenal: la redención de un alma. Es imperativo resaltar que el proceso de nuestra hermana Sora no fue un hecho aislado, sino el resultado del esfuerzo coordinado de un cuerpo que trabaja en armonía. Siguiendo el principio paulino de que «yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios» (1 Corintios 3:6), reconozco la labor diligente del hermano Juan Cifuentes y de nuestros hermanos Hermán Ríos y Liliana Ramírez. Ellos, con paciencia y conforme a la sana doctrina, dedicaron tiempo a sentar las bases bíblicas necesarias para que Sora comprendiera la voluntad de Dios. Mi intervención, en este sentido, fue la de un servidor que asiste en el tramo final de una decisión que ya venía madurando por el poder de la Palabra expuesta.

Al sentarme con nuestra hermana Sora para evaluar su disposición, pude percibir que el estudio no había sido en vano. Aplicando una correcta hermenéutica y un análisis dialéctico de las Escrituras, confirmamos que ella no buscaba el bautismo como un simple rito social o una «señal externa de una gracia interna» (error común en el denominacionalismo), sino como el paso legal y espiritual requerido por Dios para la salvación.

Ella comprendió que, si bien la fe es el motor, esta carece de vida si no se traduce en obediencia absoluta (Santiago 2:24). No hubo lugar a dudas: Sora entendió que el bautismo es para remisión de los pecados, tal como lo dictan los términos originales del griego koiné en Hechos 2:38. Su decisión no fue emocionalismo pasajero, sino una respuesta racional y devota al mandato de Cristo.

Finalmente, tras manifestar su deseo ferviente de estar a cuentas con el Creador, procedimos a asistirla en su obediencia. En un sitio aquí en nuestra ciudad, el 28 de enero, Sora fue sepultada en las aguas del bautismo. En ese momento, ella dejó atrás al «viejo hombre» para levantarse a caminar en una vida nueva, bajo el señorío de Cristo. Este acto no es opcional ni simbólico en el sentido de postergable; es el punto exacto donde la sangre de Cristo limpia la conciencia del pecador.

Como nos enseña el apóstol Pedro: «El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo» (1 Pedro 3:21). Nuestra hermana Sora López es hoy una columna más en la iglesia local, y es nuestra responsabilidad ahora, como obreros, velar por su formación para que permanezca «firme y constante» hasta el fin.

Comparto algunas imágenes de ese momento:

Finalización del pastorado e inicio de la junta de varones:

Iniciamos este ciclo anual con una noticia que, humanamente, nos genera un profundo sentimiento de nostalgia, pero que, a la luz de las Escrituras, aceptamos bajo la perfecta providencia de Dios. Nuestro amado hermano Juan Cifuentes, por motivos de fuerza mayor y de índole personal, ha debido trasladarse fuera de la ciudad de Manizales.

Debido a que el modelo neotestamentario exige la pluralidad de ancianos para el gobierno de la iglesia local (Hechos 14:23; Filipenses 1:1), su partida implica que, por el momento, no es posible seguir funcionando bajo el oficio de un obispado constituido. Aunque esto representa una pausa en el ejercicio formal que veníamos realizando, no es motivo de derrota, sino un llamado a la reflexión y al orden. Entendemos que los tiempos de Dios no son los nuestros, y como dice el apóstol en Romanos 8:28: «Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien». Esta situación nos obliga a volver a los fundamentos y a trabajar con más celo en la formación de quienes servirán en el futuro.

Ante esta transición, mi labor se ha volcado con determinación a la formación y preparación de los varones locales. Me regocija informarles que diez varones de nuestra congregación han dado un paso al frente con un valor cristiano admirable. Han decidido comprometerse formalmente para servir desde lo que se ha conocido como la junta de varones, una estructura temporal y necesaria para mantener la decencia y el orden mientras trabajamos en la madurez espiritual de la iglesia.

Mi enfoque con ellos no es meramente administrativo; es un trabajo de dialéctica y hermenéutica aplicada. Estamos analizando, con el rigor que las Escrituras demandan, cada paso que damos para no caer en el pragmatismo humano, sino en la verdad revelada. Como bien aprendimos de hermanos como Wayne Partain y Bill H. Reeves, la iglesia no se gobierna por opiniones, sino por un «Así dice el Señor». El objetivo es claro: «corregir lo deficiente», tal como Pablo instruyó a Tito en la isla de Creta: «Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé» (Tito 1:5).

Estos diez hermanos han entendido que servir a la iglesia es un trabajo de abnegación. Mi tarea actual es capacitarlos en el estudio profundo de la Palabra, en la defensa de la fe y en la correcta administración del culto, para que la iglesia de Manizales sea, verdaderamente, una esposa ataviada de buenas obras, sin mancha ni arruga (Efesios 5:27). No buscamos un crecimiento numérico vacío, sino una solidez doctrinal que soporte los embates del error.

Estamos en un proceso de «reconstrucción» de las bases, enfocándonos en que cada reunión y cada decisión refleje la santidad de Dios. Es un camino que requiere paciencia y una sumisión total a la voluntad divina. Les ruego que nos acompañen con sus oraciones fervientes; pedimos sabiduría para que este obrero y estos diez varones sepamos discernir los tiempos. Nuestra meta final es que, en un futuro cercano, podamos presentar ante el Señor una iglesia ordenada, donde se cumpla lo escrito en 1 Corintios 14:40: «Pero hágase todo decentemente y con orden».

Con este propósito en mente he estado preparando material para el crecimiento y formación de estos varones:

Material Bíblico

  1. Un análisis profundo y práctico de los requisitos para los ancianos. donde ya se han elaborado tres lecciones importantes sobre el anhelo. Pronto estaré compartiendo más lecciones sobre los demás requisito y el cómo cada varon, en su día a día puede desarrollarlos.
  2. Un trabajo titánico sobre principios necesarios para una correcta defensa de la verdad titulado «El arte de la apologética y la predicación bíblica» — Cuando digo titánico, me refiero a la ardua tarea de adaptar material para el buen crecimiento y desarrollo del sentido critico y de la razón de cada uno de mis hermanos.
  3. Pude también terminar un pequeño libro sobre cuatro lecciones importantes del patriarca Enoc, las cuales ya he predicado dos a la iglesia aquí en Manizales y por algunos lugares.
  4. Al iniciar este año, tuve el privilegio de entablar una conversación profunda con nuestro hermano Luis Palacios, quien sirve en la Iglesia del Señor en Buenaventura. En nuestras conversaciones, el hermano Palacios manifestó una inquietud legítima y un tanto angustiante que comparte con muchas otras congregaciones: la fragilidad del liderazgo local y las dudas persistentes sobre el oficio del pastorado. Siguiendo el principio de que la iglesia es «columna y baluarte de la verdad» (1 Timoteo 3:15), entendí que mi labor como obrero no era simplemente dar una opinión personal, sino aplicar las herramientas de la exégesis y la hermenéutica para arrojar luz sobre el diseño divino. No podemos permitir que la distancia geográfica sea un impedimento para que la sana doctrina circule y fortalezca los miembros del cuerpo de Cristo.
    • Es una realidad innegable y dolorosa en el contexto latinoamericano que un gran número de iglesias locales pasan décadas en un estado de «deficiencia» organizativa. Por falta de crecimiento espiritual o por un desconocimiento profundo de las exigencias del Espíritu Santo, muchas congregaciones se han acostumbrado a vivir sin el cuidado de ancianos (pastores/obispos) calificados.
    • Esta ausencia no es meramente administrativa; es una vulnerabilidad espiritual. Sin una pluralidad de varones que cumplan con los requisitos de 1 Timoteo 3 y Tito 1, la iglesia queda expuesta a vientos de doctrina y a una falta de vigilancia pastoral efectiva. Como bien señalan hermanos como Wayne Partain y Bill H. Reeves en sus escritos, el plan de Dios no es que la iglesia sea gobernada por una «junta de varones» de forma perpetua, sino que esta sea solo una etapa de transición hacia el orden bíblico. El estancamiento en esta transición es, a menudo, síntoma de una necesidad no satisfecha en la formación de obreros. «Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé» (Tito 1:5).
    • Ante esta necesidad, me di a la tarea de redactar y desarrollar tres lecciones fundamentales que abordan desde una perspectiva de exhortación, de redargüir, de llamar la atención para el crecimiento de todos nosotros. Estas lecciones pueden ser consultadas aquí.
  5. También he desarrollado algunas lecciones importantes para la edificación local de los hermanos y que coloco a disposición de todos los hermanos de habla hispana para su análisis y reflexión.

Estudios por los hogares:

Durante este primer mes del año, he tenido el privilegio de ser recibido en diversos hogares de nuestra hermandad. Mi meta inicial era cubrir la totalidad de las familias en un tiempo breve; sin embargo, la realidad del ministerio nos enseña que el alma humana no se rige por cronómetros. Al abrir las Escrituras, nos hemos encontrado con una sed de entendimiento que ha extendido nuestras sesiones de reflexión más allá de lo previsto.

No buscamos visitas sociales superficiales, sino un análisis profundo y una exégesis responsable de los textos. Como obrero, entiendo que no puedo apresurar la obra del Espíritu a través de la Palabra. En cada hogar, hemos procurado aplicar una dialéctica bíblica clara: proponer la verdad, analizar los obstáculos del entendimiento y concluir con una aplicación práctica para la vida diaria. Recordamos las palabras del apóstol Pablo a los ancianos de Éfeso: «y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas» (Hechos 20:20). Si el tiempo se ha extendido, ha sido para asegurar que la semilla quede bien plantada..

Algunas imágenes de estos momentos:

Hermanos, concluyo este reporte solicitando humildemente su apoyo en oración. El trabajo de instrucción personalizada es agotador pero sumamente gratificante. Mi deseo es que el Señor me conceda la sabiduría y la resistencia física para alcanzar cada rincón de nuestra membresía, llevando una palabra que exhorte, que consuele y que, sobre todo, mantenga a la iglesia limpia y sin mancha.

Como obrero, sigo comprometido a dar el alimento sólido que los santos necesitan para crecer. Gracias por permitirme, a través de su generosidad, dedicarme a este servicio que busca la gloria exclusiva de nuestro Dios.

Su hermano y servidor, Felipe Torres

Esta entrada fue creada por:

Luis Felipe Torres

Un servidor más en la iglesia de Cristo Manizales, cristiano desde el año 1999, casado con una gran mujer, Juliana Arboleda y bendecido con 2 hermosos hijos, Maria Camila y Juan Felipe, con el deseo firme de servir a Dios con todo mi corazón y apoyar en lo que este a mi alcance o incluso más allá a muchos hermanos a nivel espiritual, emocional o mental. Un privilegio poder ser un siervo más del Señor.

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