Introducción

Hay miles de excusas de parte de los hombres para no hacerse responsables de la obra de Dios, dichas excusas van desde “estoy muy cansado” “tengo demasiado sueño” “tengo mucho trabajo” “ando en negocios personales” hasta la respuesta directa de no querer participar en nada de la iglesia del Señor. Ante semejante apatía preguntamos ¿Qué buscan entonces en la iglesia? ¿Acaso piensan que con migajas podrán lograr la salvación? – Es lamentable, pero tales hombres son muy comunes, hasta el punto que las iglesias están llenos de ellos.

Excusen mi franqueza, pero es lamentable que a hoy existan tales hombres, apáticos e indiferentes hacia su responsabilidad para con Dios. Estos hombres descargan la responsabilidad que tienen sobre otros, y posteriormente se quejan de todo. Se quejan por las cosas que se hacen o no se hacen. Preguntamos entonces ¿Por qué no las hacen ellos?

¿Es pecado?

Por supuesto que sí, muy claramente dice el Espíritu Santo:

Stg 4:17 y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.

Entonces preguntamos ¿Acaso no saben que esto es bueno? Claro que si saben, el ocuparnos en la obra de Dios es algo sumamente bueno, eso define lo que somos, “somos cristianos” seguidores de Cristo, de su conducta y amor por la obra de Dios. ¿Será que la salvación se hubiese logrado si Cristo hubiese actuado como actúan los hombres hoy para con su iglesia? Creo que no, porque la indiferencia y apatía por todo lo de Dios no les permite ver lo que realmente es importante para sus almas.

Es lamentable que, por las indiferencias y la apatía de muchos, las obras se debiliten y las iglesias no avancen y salgan de ese letargo que se encuentran. No hay hombres para ser ancianos, diáconos, para servir a Dios como se debe.

No quiero títulos, yo sirvo a mi manera

Es común oír esta frase en muchos hermanos, ya se ha vuelto tendencia y la frase de moda para excusarse. Si esto estuviera en armonía con la palabra de Dios, Dios no haría hincapié, énfasis en nombrar a tales hombres en estos servicios de Su iglesia. En parte se puede decir, considerando el pensamiento “Sirvo a mi manera” así es, sirve a su manera, porque a la manera de Dios no lo está haciendo.

Ef 4:11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,

¡Que lamentable situación!

Sería muy diferente una iglesia donde los hombres todos sufrieran el evangelio, el amor hacia Cristo, hacia Su palabra, hacia Su iglesia.

Generación de jóvenes, no aprendan de nosotros este mal proceder y conducta, ojalá en las iglesias del mañana se marque la diferencia, para que el verdadero evangelio del Señor se predique con el ejemplo, y no simplemente desde las palabras.