Pocas cosas nos afectarán en la vida como la muerte de un ser querido, y más aún si estamos jóvenes, la muerte de nuestros padres, ya que implica desafíos que vivir de ahí en adelante, y comprendemos en gran manera, como seres humanos, cuan frágiles somos, aunque no todos.

Enfrentar esta situación puede ser difícil para todos, pero debemos invitar a Dios, nuestro creador, a pelear esta difícil batalla que es tan real y que no se puede evitar de ninguna manera.

Cuando tenemos la muerte de un ser querido, de nuestros padres o algún hermano, nuestros sentimientos van y vienen como olas, rompiendo nuestra alma cuando menos lo esperamos, incluso después de muchos años puede suceder este tipo de bajones emocionales, pero, sea cual sea la situación, podemos, en este corto estudio, ayudarte a enfrentar un poco esta difícil realidad.

No reprimir nuestras lagrimas

Aunque no todos funcionamos de la misma manera, es importante entender que, si necesitas llorar para desahogarte, debes hacerlo, es algo que permite purificar un poco el alma, exteriorizar la tristeza, Juan 11:35 Jesús lloró. Vemos que nuestro Dios lo hizo, cuando se acercó a la tumba de uno de sus amigos, fue conmovido fuertemente en su Espíritu, ya que le amaba mucho, tenemos este ejemplo de Él, quien siendo Dios no se contuvo frente a esto y permitió a su alma desahogar un poco aquella tristeza que sintió.

Ahora, tampoco te sientes obligado a llorar, como ya lo hemos dicho, cada persona es diferente. Lo importante es comprender que, si necesitamos hacerlo, podemos hacerlo, no avergonzarnos de ello. Eclesiastés 3:4 tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar;

No sentirnos culpables

Hay momentos en los cuales, instantes antes de la muerte de un ser querido, pensamos que pudimos haber hecho algo, que pudimos haber sugerido una visita al médico, pensamos que hubiésemos cuidado mejor de ese ser querido, etc. Puede invadirte muchas sensaciones y arrepentimientos, pero algo que si debemos tener claro es que no somos responsables por la partida de un ser querido, no podemos torturarnos con estas sensaciones, ya que todos los seres humanos estamos destinados a morir cualquier día, Hebreos 9: 27 Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,

Desahogate

Proverbios 12:25 La congoja en el corazón del hombre lo abate; Mas la buena palabra lo alegra. Busca la ayuda en alguien que confíes, esto te permitirá recibir el consuelo que necesitas para vencer la dificultad, no reprimas tus emociones, esto no ayudará, exterioriza lo que sientes y te permitirá avanzar.

Ora a Dios

Sin lugar a duda esta es una de las mejores terapias que pueden existir para cualquier dificultad, hemos hablado de buscar ayuda en personas, familia, amigos, pero no podemos olvidar que tenemos a alguien mucho mejor, aquel que vela por nosotros y cuida de nosotros, nuestro Dios. Salmo 62:8 Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; Derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio. Pero, no veas la oración como una terapia, debemos verla como el medio para pedir ayuda, socorro a aquel que todo lo puede, nuestro poderoso Dios, el Padre, el Hijo, el Espíritu Santo, siendo nuestro consuelo en todo momento y en toda dificultad 2 Corintios 1:3,4 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, 4. el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. Ese consuelo viene a través de su palabra, donde entendemos que pronto llegará el tiempo en que nos reuniremos con nuestro Dios, por toda la eternidad, en un lugar donde no habrá más lloro y tristeza, todo lo prometido para aquellos que hacen su voluntad. Romanos 15:4 Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.

No podemos pensar que la perdida de un ser querido se supera de la noche a la mañana, aun así, hallaremos consuelo en Dios, en su palabra, donde, si hacemos la voluntad de Dios llegaremos ante Él para estar por siempre. Apocalipsis 21:4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Grandes promesas que alientan en momentos de crisis y perdidas.

Puedes leer algunos contextos que te ayudarán en esto: Salmo 34:18; Salmo 102:17; Salmo 147:3; Isaías 25:8; Juan 5:25,29.

¿Cómo tener esperanza?

Debemos creer en el evangelio, 1Corintios 15:1-5, cuando escuchamos la palabra de Dios Romanos 10:17, alimentamos nuestra fe, lo cual, produce arrepentimiento Hechos 2:38, que nos motiva a confesar a Jesús como Señor nuestro, que ha resucitado de entre los muertos para vida Romanos 10:9 y ser bautizados para el perdón de nuestros pecados Marcos 16:16; Mateo 28:19-20, perseverar en la cosas que nos han sido dadas Mateo 28:20, Hechos 2:42 y así ser añadidos a la iglesia del Señor Hechos 2:47, Romanos 16:16. De esta manera podemos tener esperanza, sin ello, nosotros mismos elegimos la separación eterna de Dios.

Te envío un abrazo desde la distancia, y espero en Dios que pueda salir delante de esta dificultad, no olvidando a tus seres queridos ya fallecidos, pero sí aprendiendo a honrar sus memorias cada día.