Recuerdo aun cuando veía en el televisor a la selección de mi país, perdiendo el partido con 3 goles de ventaja, el rival celebrando su clasificación, los jugadores ya tenían casi garantizado su paso, hasta que sucedió lo increíble, en unas cuantas jugadas el equipo de mi país remonto esos goles, trabajaron, se unieron y lograron lo impensable, superar a un enemigo que ya cantaba victoria.

Muchos matrimonios pueden estar así, pero el partido termina cuando el arbitro dice que ha terminado, cuando el tiempo se ha acabado y ya no hay mas remedio que aceptar la derrota.

Los matrimonios pueden sumirse en esas dificultades, pueden dar por perdido todo cuando ni siquiera se han esforzado al máximo, el enemigo puede estar cantando victoria, el enemigo puede estar pensando que lo logro, pero es su deber remontar el partido, cambiar el marcador y obtener la victoria.

Para ejercitarnos apropiadamente en el tema de la oración, debemos conocer algunos puntos de ella:

  1. Su foco debe ser Dios, hablar con Dios, recuerde que su fe esta puesta en Él, no creemos en la oración, creemos en Dios a quien oramos, la oración es el medio, Dios es nuestro propósito.

Hebreos 11:1-3 1. Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. 2. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. 3. Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.

(Filipenses 4:6-7) 6. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 7. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

  • Debemos comprender apropiadamente al Dios que estamos adorando, al que nos estamos dirigiendo, como también comprender la fe, comprender su mensaje y lo que Él desea para nosotros.

(Juan 3:16-18) Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. 18. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

  • Ese Dios al que nos dirigimos, es el Dios Creador de todas las cosas, de todo lo que somos, del universo, es el Dios que soberano, trascendente, infinito, santo, eterno, omnipotente, omnisciente, justo y misericordioso.
  • Por lo tanto, nuestro enfoque este puesto en ese Dios, nuestro corazón esta abierto en su presencia y su poder y autoridad están sobre nosotros.
  • Debemos pedir a Dios su dirección, el desea que usted cuente con Él, con su gran sabiduría para guiarnos, con su absoluto amor para acogernos y mostrarnos el camino apropiado y la respuesta justa y necesaria.

(Lucas 11:1) Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.

  • Ahora, como cónyuges, debemos saber que Dios puede hacer oídos sordos sino hacemos lo que Él nos pide:

(1Pedro 3:7) Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.

  1. El término “coherederas” es una exaltación importante a considerar, ya que el mismo Dios designa este principio, el cual es denotado en la palabra como alguien superior, observemos lo que el comentario A.T Robertson dice al respecto:
    1. Coherederas de la gracia de la vida (sunklëronomoi charitos zöës). Compuesto tardío doble hallado en una inscripción en Éfeso y en los papiros, en el N.T. sólo aquí, Romanos 8:17; Efesios 3:6; Hebreos 11:9. El don de Dios de la vida eterna pertenece a la mujer, así como al varón. A los ojos de Dios la mujer puede ser superior al marido, no meramente igual.

Para que vuestras oraciones no tengan estorbo:

No podemos andar con engaños, Dios conoce claramente como es tu relación, el sabe que esta bien y que esta mal, por eso es importante corregir lo deficiente y establecer principios bíblicos en el matrimonio.

Imagino que todos anhelamos ser escuchados por Dios, todos anhelamos que nuestras acciones de gracias, suplicas y adoración sean puestas en el trono de los cielos, apreciadas y oídas por Él, por Dios, y también anhelamos recibir respuesta a esas peticiones, entonces procure hacer lo correcto para que pueda ser merecedor de las respuestas.

Considere:

(Salmos 66:18) Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, El Señor no me habría escuchado.

Cuando oramos, debemos procurar rectitud, debemos hacer las cosas como Dios ha solicitado.

Al orar, la condición de nuestro corazón tiene más efecto sobre el resultado de la respuesta a dicha oración, que el contenido mismo de la oración. Limpiemos primero de toda maldad y presentemos a Dios como debe ser.

(2Corintios 7:1) Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.

(1Pedro 3:7) Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.

Con estos principios, te darás cuenta de que orar por tu esposa no es difícil, lo difícil estará en mantener una buena conciencia, en mantener la santidad apropiada para que esas oraciones puedan llegar a su destinatario.

Muchos cónyuges pueden estar pensando ya en rendirse, pueden estar sintiendo que todo el esfuerzo y trabajo es de ellos, solo de ellos, y que su cónyuge que, el seguirá campante sin preocuparse por nada, pues esa es la condición, debes trabajar primero en ti, debes vencer lo que te cohíbe de hacer lo correcto y empezaras realmente a ver la transformación en tu vida.

Se requiere dos para hacer uno:

Cuando Dios creo todo, incluso al hombre, afirmo que todo era bueno,

(Génesis 1:31) Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.

Pero faltaba algo importante, y no es que consideremos que Dios ande improvisando, el sabía claramente que era lo que había de hacer, solo que nos ha dejado la forma y detalle de como hizo cada cosa, nos dejo apreciar sus pensamientos para que comprendamos cual es su deseo principal frente a cada cosa que el hizo.

(Génesis 2:18) Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.

A pesar de la grandes que a veces podemos reclamar, Dios creo a nuestras esposas por que las necesitamos, ellas son las que nos perfeccionan, ellas son el mejor regalo del cielo, que Dios se ha provisto para que tú y yo fuésemos realmente perfectos delante de Él.

Dios nos dice que cuando nos casamos, nos volvemos uno,

(Génesis 2:24) Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.

En el noviazgo tenemos esa sensación de unidad, en el compromiso tenemos la promesa de esa unidad, la declaración de unidad en los votos matrimoniales, la emoción de unidad durante la luna de miel, la sensación de unidad mientras establecemos un nuevo hogar. Y entonces ocurre en algún punto del camino que esa unidad se erosiona, marcada por un distanciamiento sutil y perdida del interés.

¿Por qué sucede tal cosa?

La respuesta es, el diablo, aquel que desde el principio ha querido la destrucción suya y mía, aquel que coloca distractores en nuestras vidas (trabajo, círculos sociales, ocupaciones alternas) y empezamos a ver esto con gran fascinación y perdemos el punto crucial de nuestra vida, perdemos la mirada de lo realmente importante, y eso es nuestro hogar.

Nosotros fuimos creados a imagen de Dios,

(Génesis 1:27) Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Pero satanás nunca estará de acuerdo con esto, el quiere que usted no tenga la imagen de Dios, el quiere que usted sea cualquier cosa, menos eso.

Cinco maneras de ser el esposo que Dios desea:

(1Pedro 3:8) Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;

  1. Ser de un mismo sentir: es horrible tener disensión en nuestros hogares, eso nos hace infelices, acaba con nuestra vida y probablemente es un infierno chiquito en la tierra. Miremos lo que el Señor Jesucristo afirmo sobre el estar divididos,

(Mateo 12:25) Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá.

  1. Un hombre y una mujer no pueden vivir completamente independientes el uno del otro sin pagar un alto precio como resultado, estamos incompletos si vivimos así.

(1Corintios 11:11) Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón;

  • Muy posiblemente tengamos gustos diferentes, tengamos actividades e intereses que difieren, pero si llegamos en oración juntos, ninguna cosa podrá separarnos.
  • Se compasivo: a veces podemos ver a nuestros cónyuges sufriendo por algo, podemos ver como sus vidas tienen a apagarse por alguna razón, y en lugar de tener compasión, nos desesperamos, nos llenamos de impaciencia y terminamos aun sofocando mas a nuestros cónyuges. Esto es realmente cruel y no se considera de alguien que esta unido al otro, mas bien se busca entre los dos llevar la carga.

(Mateo 24:28) Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.

(Proverbios 3:27) No te niegues a hacer el bien a quien es debido, Cuando tuvieres poder para hacerlo.

  • Se amoroso:

(Efesios 5:33) Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.

Consideremos este asunto como algo urgente, a veces la monotonía, la rutina acaba con muchas cosas, pero es importante que usted en sus oraciones pida fervientemente mucho amor por su cónyuge, pida a Dios mucho amor hacia él o ella.

  • Se tierno (misericordioso): ¿Te molesta algo de tu esposa? ¿Hay algo que ella dice o hace, o que no hace o dice que te irrita? ¿Reconoces que a veces deseas cambiar algo en ella? ¿Qué sucede cuando tratas de hacer tales cambios? ¿Cómo responde ella cuando demuestras tu irritación? ¿Alguna vez te rendiste diciendo: “No vale la pena, ella nunca será diferente”?
    • Los cambios pueden ser difíciles, difíciles para todos nosotros, pero queremos siempre el cambio en el lado contrario, nunca en el lado nuestro, y es momento de que eso cambie.

(Colosenses 3:19) Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.

  • Se cortés (Amigable): considere un poco el como te diriges a u esposa, piensa por un momento si la forma en la que lo haces, lo harías con un amigo, con una amiga, con un jefe tuyo, con alguien más en tu vida. Si la respuesta es que no tratarías a nadie de la forma en que tratas a tu esposa, entonces tienes problemas, y esos problemas son con Dios, así que, para que no te las tengas que ver con Él, mejor corrige tal situación, recuerda que tu esposa es un regalo de Dios.

(1Corintios 11:9) y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón.

Esos cinco principios pueden ser de gran ayuda, recuerda que, si te sometes a la voluntad de Dios, lograrás que tus oraciones sean escuchadas.

(1Juan 3:22) y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él.

Dios te bendiga y te ayude en este propósito.