«…Sólo que no uséis la libertad como pretexto para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros». Gálatas 5:13b

Aunque parezca paradójico, uno de los más grandes beneficios que puede obtener un ser humano en la tierra es servir a los demás. Así que piensa por un momento… ¿cuánto más puedes tú recibir si te haces una fiel servidora de tu familia mientras estás en la tierra? Te aseguro que es altamente enriquecedor comprender la verdadera función que tiene cada ser humano en la tierra y concluir que el sufrimiento deriva de una vivencia egoísta, de una vivencia pensando solo en el bienestar propio y no en el bienestar de los demás.

Te pregunto: ¿Cuál es tu propósito como mujer? Mientras te respondes este interrogante, quiero alentarte a continuar indagando en tu interior respecto a la propuesta del reto anterior: ¿Cómo te fue en tu primer día de bendecir y animar a tu esposo? ¿te fue fácil? ¿te fue difícil aguantarte la lengua cuando querías decir algo negativo? Espero que Dios te permita continuar adelante. Si no lo hiciste bien, no te desanimes, y vuelve a empezar hoy. De seguro hay muchas actitudes que pudieras alabar de tu esposo, si realmente te concentras en verlas.

Hoy, trata de ver alguna forma en que tu esposo te sirve a ti y a tu familia.

– ¿Ayuda en la casa de alguna forma?

– ¿Arregla lo que se rompe?

De ser así, cómprale un artículo que le ayude en sus tareas y colócale un gran lazo. Pero asegúrate de que esto no se convierta en parte de su lista de «cosas por hacer».

Quizás tu esposo no es muy colaborador en la casa. Sin embargo:

– ¿Hace diligencias y resuelve cosas para la familia?

– ¿Es cortés contigo?

– ¿Te cuida de alguna forma cuando te enfermas?

– ¿Te ayuda a tomar decisiones?

– ¿Se preocupa por ti?

ALÁBALO POR SU DESEO DE AYUDAR A OTROS. DÉJALE VER QUE TÚ VES ESTO COMO UNA GRAN FORTALEZA EN ÉL.