Salmos 37:4 Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.

Pasamos nuestras vidas anhelando muchas cosas, llegando a veces al matrimonio con la intención de poder realizar sueños que han sido postergados por largo tiempo; un anhelo grande y cargado de sueños cuando damos el “sí acepto”, puede cambiar con el tiempo y la magia del primer arranque se pierde… ¿Por qué? Cuestionemos el asunto: en la gran mayoría de los casos vemos que el matrimonio en vez de nutrir y dar energía cada mañana, roba el sueño y quita la tranquilidad, llegando incluso a considerarse que fue la peor decisión tomada; ¿piensas acaso que este pensamiento está en armonía con lo que Dios dice?

Proverbios 18:22 El que halla esposa halla el bien, Y alcanza la benevolencia de Jehová.

Dios no se contradice, sino que afirma que “hallar esposa es hallar el bien” y no hay razón para creer lo contrario, puesto que Él dice de sí mismo:

Números 23:19 Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?

Entonces piensa: ¿Será que me estoy perdiendo de algo…? Te lo adelantamos, ¡sí! Te estás perdiendo de la bendición de contar con Dios en tu vida, de tener su ayuda para realizar todos esos sueños que tienes con tu cónyuge, de vivir el amor que empuja cada vez más al logro de la felicidad mutua en la relación y a la plenitud en el vivir.

Aprendamos lo que Dios mismo ha hecho por nosotros:

Efesios 2:4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, Efesios 2:5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),

Él nos ha amado, se ha dado así mismo por todos, llevando el peso de nuestros pecados para acercarnos a Él una vez más; ha garantizado que nuestros deseos y anhelos se puedan cumplir. ¿Qué impide que des un esfuerzo adicional para ayudar a tu cónyuge a que sea feliz, a cumplir sus deseos y anhelos, a lograr su plenitud? Siendo sinceros, nada lo impide, sólo es cuestión de decidir y avanzar hacia ello.

En los retos anteriores hablamos de buscar consejos sabios, de buscar a Dios en su palabra y de ser realmente buenos cónyuges; llegados a este punto, después de enfrentar el día a día con cada reto ¿qué puede impedir que logres algo más?. Estimado lector, todo se resume en la decisión, en lo que eliges hacer cada día por tu cónyuge.

1 Corintios 13:8 El amor nunca deja de ser;

Piensa qué le gustaría a tu cónyuge si estuviera en tu poder cumplírselo. Pon tu disposición en oración y comienza a trazar un plan para cumplir algunos de sus deseos (sino todos), hasta donde puedas. Recuerda, sin que la realización de este propósito usurpe tu atención a Dios.

Un Servidor en Cristo; L. Felipe Torres M.