(Isaías 58:11) Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan.

Quiero que en este día consideres una breve reflexión. Dios nos otorga todo lo que necesitamos y provee desde su creación todo aquello que el hombre necesita: aire, agua, alimentos, trabajo, sol, lluvia, hermosos paisajes, techo, abrigo; en fin, todo lo necesario para ti y tu familia. En ocasiones llegamos a Él con el deseo egoísta de que satisfaga más y más nuestros deseos, y nos enojamos con Él por no recibir aquello tan anhelado; como somos simples humanos que no comprendemos la anchura y altura del amor de Dios, exigimos pero no damos, queremos que se supla todo lo que necesitamos pero… ¿Qué hacemos para agradar a Dios cada día? Si Dios mirara tu corazón hoy ¿se agradaría de lo que encuentra en él? Espero que en verdad medites en esto: para lograr saciarnos de Dios debemos tener un deseo profundo de agradarle con nuestros hogares, llevando a nuestros cónyuges e hijos al conocimiento de Él. Todo lo que eres debe estar encaminado a Dios.

(Filipenses 4:6) Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. (Filipenses 4:7) Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Tu familia goza de la bendición dada por Dios; como cónyuges debemos procurar que nuestra relación se sacie del amor de Dios, y así hallaremos la verdadera paz y felicidad en nuestras vidas.

El reto de hoy es que te acerques más al Señor con tu espos@, oren juntos, pídanle su bendición para uno y otro en su hogar, lean su palabra (La Biblia) y sacien a sus familias de Dios.

Un servidor en Cristo; L. Felipe Torres M.