Reflexionemos:

(Génesis 2:23) Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada.(Génesis 2:24) Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.

¿Qué sucede cuando tienes una enfermedad en tu cuerpo? ¿Gritas a tu cuerpo por estar enfermo? ¿Maldices a tu cuerpo por no servir en un momento dado? ¿Ofendes a tu cuerpo por no ser lo que deseas? o acaso ¿Cuidas de él hasta que se recupere e inviertes grandes cantidades de dinero y tiempo para que se mejore y transforme?

El matrimonio es uno de los más bellos misterios que Dios nos ha obsequiado; en el matrimonio encontramos a la persona que permanece con nosotros gran parte de nuestro tiempo, de nuestra intimidad. Las esposas son nuestros propios cuerpos; cuando un esposo grita, ofende o golpea a su esposa, está haciéndolo contra él mismo, se está dañando a sí mismo. Cuando una esposa no respeta a su esposo, no se respeta a sí misma, no se valora a sí misma.

Dios nos hizo, desde el principio, para que fuésemos una sola carne, para que cuidáramos el uno del otro como cuidamos de nuestro propio cuerpo.

Si enfermas de una mano, no la amputas para tener una nueva mano, sino que la cuidas; tienes paciencia y tiempo para cuidar de ella y hacer que se recupere, ¿Cuánto más crees que deberías cuidar a tu cónyuge?

(Efesios 5:28) Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.(Efesios 5:29) Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia,

El reto de hoy es servir a tu cónyuge con algo que él o ella permanentemente hace; puedes hacer un oficio por ella y decirle que descanse; puedes darle un masaje a él o a ella y decirle lo importante que es para ti.

Espero en Dios que consideres hacerlo y así darás cuidado a tu cónyuge como a tu mismo cuerpo. Muchas bendiciones para tu hogar.

Un servidor en Cristo; L. Felipe Torres M.