Las mujeres ante la Cruz
Por Luis Felipe Torres Muñoz | 2026 Derechos Reservados
Analogía para el corazón
Imaginemos por un momento los cimientos de un gran templo. Nadie los ve, están bajo tierra, soportando el peso, el frío y la humedad. No reciben los elogios de quienes admiran la fachada, pero sin ellos, el edificio colapsaría. Así fueron estas mujeres en el ministerio terrenal de nuestro Señor. Mientras el mundo y aun los discípulos varones se sacudían por el miedo, ellas permanecieron como esa roca silenciosa, sosteniendo con su servicio y presencia la fidelidad que el momento más oscuro de la historia exigía.
Texto clave: Mateo 27:55-56 Estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido a Jesús desde Galilea, sirviéndole, 56 entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.
Introducción
La Realidad del Texto: El relato de Mateo 27:55−56 nos presenta un cuadro de contraste absoluto. En medio de la crueldad de los soldados, la hipocresía de los líderes y la deserción de los más cercanos, aparece un grupo de mujeres que no abandonan al Maestro.
Analizaremos hoy qué significa ser un verdadero seguidor de Cristo, tomando como modelo a estas hermanas que, sin buscar protagonismo, dejaron una huella eterna de virtudes en el cristianismo primitivo.
- La Dignidad Restaurada por el Evangelio:
- Igualdad ante el Creador: Aunque el mundo a menudo ve la Biblia con ojos de prejuicio, la Escritura enseña que el hombre y la mujer son «coportadores» de la imagen de Dios. Somos iguales en dignidad y merecedores del mismo respeto ante el Trono de la Gracia (Génesis 1:27; Gálatas 3:28).
- El Cristo que Elevó a la Mujer: En una sociedad que la marginaba, el Señor Jesucristo elevó su posición. Lo que da la verdadera libertad no son las filosofías humanas, sino el Evangelio de Cristo.
- Un Seguimiento que No Conoce Distancias:
- Desde Galilea hasta el Calvario: El texto dice que «habían seguido a Jesús desde Galilea». Esto no fue un paseo; fue un viaje de más de cien kilómetros a pie, enfrentando incomodidades y riesgos durante semanas o meses.
- Presencia sobre Temor: Aunque el texto menciona que estaban «mirando de lejos», los Evangelistas resaltan su presencia, no su distancia. Ya fuera por humildad, modestia o por la sensibilidad de su espíritu ante el horror de la crucifixión, ellas estaban allí mientras otros habían huido.
- Contraste con la Infidelidad: Mientras Pedro le siguió «de lejos» por miedo a la caída (Mateo 26:58), el amor de estas mujeres fue mayor que su temor.
- El Servicio como Evidencia de la Transformación:
- Servir (Diakoneo): El motivo de su seguimiento era «sirviéndole». No seguían a Jesús por lo que podían obtener de Él, sino por lo que podían ofrecerle a Él.
- Lucas 8:1-3 Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él, 2 y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios, 3 Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes.
- Vidas Transformadas: María Magdalena es el ejemplo de una vida rescatada del poder de las tinieblas (Lucas 8:2). La gratitud es el motor de la fidelidad.
- Aplicación según el Patrón Bíblico: Como enfatiza varios hermanos fieles en el Señor, el servicio en la iglesia no es una opción, es la esencia del discípulo. Estas mujeres usaron sus bienes y sus vidas para sostener la obra del Señor, estableciendo el modelo de lo que cada creyente hoy debe ser: fiel, comprometido y sacrificado.
- Servir (Diakoneo): El motivo de su seguimiento era «sirviéndole». No seguían a Jesús por lo que podían obtener de Él, sino por lo que podían ofrecerle a Él.
- El Valor del Anonimato en el Reino:
- Nombres en el Libro de la Vida: Solo conocemos unos pocos nombres: María Magdalena, María la madre de Jacobo, y la madre de los hijos de Zebedeo. La gran mayoría son anónimas para nosotros, pero no para Dios.
- La Huella de la Virtud: Lo que importa no es ser una «figura» pública, sino dejar la huella de la fidelidad. La historia del mundo destaca a pocos, pero el Reino de Dios se edifica sobre la fidelidad de «muchos» que sirven en silencio.
Aplicaciones Prácticas:
- Examen de Conciencia: ¿Hasta dónde llega nuestro compromiso? ¿Seguimos al Señor solo cuando el camino es fácil o estamos con Él ante la Cruz?
- El Costo del Discipulado: Jesús advirtió que seguirle implica no tener dónde recostar la cabeza (Lucas 9:57−58). Estas mujeres aceptaron el riesgo; nosotros debemos hacer lo mismo.
- Servicio Activo: El servicio debe ser con nuestros bienes, nuestro tiempo y nuestra presencia física en la obra de la iglesia local.
Conclusión
El discípulo de Cristo no es un «supercristiano»; es simplemente alguien que, como estas mujeres, ha decidido seguir al Maestro hasta el fin. Ellas le siguieron en Galilea, en el camino, en Judea y, finalmente, en el Calvario.
Hoy, la invitación del Señor sigue siendo la misma: una entrega incondicional nacida del amor. Que la Iglesia del Señor hoy pueda contar con hombres y mujeres que, lejos de buscar la gloria humana, se contenten con servir fielmente a Aquel que nos amó primero.
¿Estamos dispuestos a seguirle hasta el fin?




0 comentarios