Amados hermanos en la fe preciosa que compartimos, reciban un saludo fraternal en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Es mi ferviente oración, tal como el apóstol Juan expresaba al amado Gayo, que cada uno de ustedes «sea prosperado en todas las cosas, y que tenga salud, así como prospera su alma» (3Juan1:2). Mi deseo no es meramente formal, sino que brota de un corazón que reconoce la soberanía de Dios en nuestras vidas y la suficiencia de Su consejo para guiar nuestros pasos en este camino de santidad.
Nuevamente, me presento ante ustedes con la seriedad que requiere la mayordomía de la obra, pero con la mansedumbre de quien se sabe un simple siervo.
Me dirijo a ustedes para informarles, con la transparencia que la palabra de Dios exige, sobre el progreso de esta labor entre los santos en Manizales. Su participación económica en mi sostenimiento no es para mí una carga, sino una «participación en el evangelio» (Filipenses1:5), un fruto que abunda en su cuenta y que me permite dedicar horas de estudio profundo en las lenguas originales y en la estructura lógica de la verdad para exponerla con claridad. Reconozco su sacrificio y lo tomo con la seriedad de quien debe dar cuenta, no solo a los hombres, sino al Dueño de la mies.
A continuación, detallo las actividades desarrolladas, fundamentadas siempre en la autoridad de las Escrituras, que es nuestra única regla de fe y práctica.
Continuando con la rendición de cuentas de la labor que el Señor me permite realizar, quiero informarles con gozo, pero también con la solemnidad que amerita el cuidado de las almas, sobre el trabajo de instrucción que estamos llevando a cabo con nuestras hermanas recién conversas. Entendemos que el bautismo es apenas el nacimiento espiritual; la madurez requiere un proceso riguroso de alimentación con la «leche espiritual no adulterada» (1Pedro2:2), para que, habiendo echado raíces, no sean sacudidas por cualquier viento de doctrina.
La labor con nuestra hermana Georgina: Fortaleciendo los cimientos del hogar:
Con nuestra hermana Georgina, el enfoque ha sido la edificación de una cosmovisión bíblica sólida que le permita ser un baluarte de verdad dentro de su núcleo familiar. Hemos comprendido, bajo un análisis hermenéutico serio, que el conocimiento de la Palabra no es un fin en sí mismo, sino el medio por el cual ella podrá «guiar su casa» y presentar defensa de su fe ante los suyos.
Las tardes de estudio han sido verdaderos ejercicios de discernimiento, explorando los siguientes pilares:
- La distinción fundamental entre los Pactos: Hemos aplicado el principio de Hebreos 8:13 para comprender que, aunque toda la Escritura es inspirada, no toda es nuestra ley hoy. Es vital que ella distinga entre la sombra (el Antiguo Testamento) y la sustancia (el Nuevo Testamento en Cristo), para evitar el error común de judaizar la fe pura del Señor. Como bien enseña la sana doctrina, «el fin del mandamiento es el amor nacido de corazón limpio» (1Timoteo 1:5), y esto solo se logra bajo el régimen del Espíritu y no de la letra antigua.
- Estructura y Autoridad: Realizamos una introducción general a los 66 libros, no como una lista de literatura, sino como la revelación progresiva de Dios. Ella debe saber dónde encontrar la autoridad para cada práctica de la iglesia.
- La Identidad Cristiana: Hemos profundizado en la necesidad imperativa de ser «sal de la tierra y luz del mundo» (Mateo 5:13−14). Esto no es una sugerencia, sino una condición ontológica del discípulo; si la sal pierde su sabor (su santidad y distinción), no sirve para nada.
- El Carácter de la Mujer Cristiana (Tito 2:3-5): Nos hemos detenido con especial celo en el «porte reverente». Hemos analizado dialécticamente que la reverencia externa es solo el reflejo de un espíritu sumiso a Dios. Asimismo, el mandato de «no ser calumniadoras» (Tito2:3) ha sido estudiado como una advertencia contra el uso pecaminoso de la lengua, que tanto daño hace en el cuerpo de Cristo. Su hogar debe ser el primer beneficiario de una lengua que edifica.
La labor con nuestra hermana Sora: Preparación para la Eternidad
En el caso de nuestra hermana Sora, el trabajo se ha centrado en cimentar una fe que no flaquee ante las presiones del mundo, enfocándonos en la importancia de la obediencia y las realidades eternas. Para ella, el estudio ha abarcado:
- Hermenéutica de los Testamentos: Al igual que con Georgina, se ha enfatizado que «Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo» (Hebreos 1:1−2). Establecer esta base lógica previene confusiones doctrinales sobre la adoración y la vida cristiana.
- Escatología Bíblica (El destino del alma): Hemos explorado con temor y temblor el tema de a dónde vamos cuando morimos. Basándonos en la enseñanza del Señor en Lucas16:19−31, hemos distinguido el estado intermedio (el Hades, con sus dos compartimentos) y la realidad del paraíso para el fiel. Esto no es especulación, es revelación para consuelo y advertencia.
- El Juicio Final: Se ha instruido sobre la comparecencia universal ante el tribunal de Cristo (2Corintios 5:10). Este tema es crucial para producir un sentido de urgencia en la santidad; la hermana debe entender que cada acto será juzgado por la norma de la Palabra.
- La Supremacía de la Palabra: Finalmente, hemos reforzado que la Biblia no es un libro de consejos, sino la voz de Dios. «Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad» (Juan 17:17). Sin este respeto absoluto por el «así dice el Señor», cualquier crecimiento sería superficial.
Adjunto a este reporte algunas imágenes que evidencian estos espacios de estudio. No son solo fotos, son testimonios de almas que están siendo esculpidas por la verdad. Mi labor es ser simplemente el instrumento que maneja con rectitud la palabra de verdad (2Timoteo 2:15), sin adornos humanos, para que la gloria sea de Dios y la firmeza de las hermanas sea inquebrantable.


Estudios Bíblicos sobre el Matrimonio
Tras observar las dinámicas sociales y las presiones que el mundo impone sobre los hijos de Dios, he identificado una crisis de conceptos. Muchos de nuestros hermanos, influenciados por una cultura hedonista y sentimentalista, han comenzado a construir sus casas sobre la arena de las emociones y no sobre la roca de la instrucción divina. Por ello, me he dado a la tarea de desarrollar y enseñar un material titulado «Desenmascarando las Mentiras del Amor«, el cual hemos venido impartiendo con detenimiento en los hogares de nuestros hermanos Jorge García y Ayde Giraldo, así como con nuestro hermano Luis Alberto Panesso y su esposa Liliana Ramírez.
A continuación, presento ante ustedes una ampliación detallada de la instrucción impartida, la cual tiene como fin último que la iglesia no sea engañada por filosofías huecas, sino que permanezca pura y sin mancha.
I. La Ilusión de la Generación Espontánea: El Amor es un Mandamiento
La primera mentira que hemos confrontado es la idea de que el amor es un fenómeno que «surge» o «sucede» por azar. Dialécticamente, si el amor fuera una reacción química o un impulso incontrolable, Dios no podría ordenarlo. Sin embargo, la Escritura es tajante: «Maridos, amad a vuestras mujeres» (Efesios 5:25). No es una sugerencia; es un imperativo legal en el reino de Dios.
Hemos enseñado que el corazón humano, por naturaleza, es «engañoso… y perverso» (Jeremas 17:9). Si dejamos el matrimonio a merced de lo que el corazón dicta, el resultado será el egoísmo. La verdadera «termodinámica espiritual» nos enseña que un hogar que no recibe energía externa —la gracia y la obediencia— tiende inevitablemente al desorden. Por tanto, instruimos a los hermanos en que el amor se aprende y se ejercita. Como dice el apóstol, las hermanas mayores deben «enseñar a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos» (Tito 2:4). Amar es una disciplina de la voluntad, no un accidente del destino.
II. El Mito de la Inercia Espiritual: El Amor requiere Mantenimiento
Muchos hermanos llegaron al altar creyendo que el fuego encendido ese día ardería perpetuamente por sí solo. Hemos usado la analogía del faro de Cornualles para advertirles: un faro que deja de recibir aceite se apaga, y el resultado es el naufragio. El pecado es el frío que entumece los afectos. El Señor advirtió que «por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará» (Mateo 24:12).
En las sesiones con los hermanos Panesso y Ramírez, enfatizamos que el descuido de la vida devocional privada y de pareja es la vía más rápida hacia la apostasía matrimonial. Si no hay confesión de pecados y un retorno constante al «primer amor» (Apocalipsis 2:4), el matrimonio se convierte en una estructura fría y mecánica. La fuente del amor no es el cónyuge, sino Dios mismo: «El amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios» (1Juan 4:7). Sin la conexión con la fuente, el río se seca.
III. El Engaño del Sentimentalismo: El Amor es Volitivo, no Emocional
Nuestra cultura ha entronizado el sentimiento. Si «ya no siento nada», se justifica el abandono. Frente a esto, hemos presentado la dialéctica de la obediencia: las emociones son el dividendo, no la inversión. Cristo no fue a la cruz porque «sintiera» un deseo emocional de morir, sino por una obediencia abnegada al Padre. «Si me amáis, guardad mis mandamientos» (Juan 14:15).
El amor bíblico (Agape) actúa a pesar de las emociones fluctuantes. En los hogares visitados, hemos instado a los hermanos a actuar en favor del otro aun cuando la emoción sea adversa. El modelo es Cristo, quien se humilló a sí mismo por una iglesia que aún no le amaba. La madurez consiste en someter el «yo» emocional a la soberanía de la Palabra.
IV. La Tiranía de la Condicionalidad: El Amor «A Pesar De»
Hemos identificado tres categorías de «amor» que destruyen la paz: el amor «porque» (basado en atributos que el tiempo marchita) y el amor «si» (basado en el cumplimiento de expectativas egoístas). Ambos son esclavitud. En contraste, hemos proclamado el amor «a pesar de», que es el espejo del amor eterno de Dios: «Con amor eterno te he amado» (Jeremías 31:3).
A la luz de Efesios 5, hemos recordado a los varones que su deber es amar a sus esposas como Cristo amó a la iglesia: cuando todavía éramos pecadores y enemigos (Romanos 5:8). No amamos a nuestra esposa porque sea perfecta, sino porque Dios nos ha dado la mayordomía de cuidarla y santificarla. Cualquier amor que ponga condiciones para ser ejercido no es el amor de Cristo, sino una transacción comercial disfrazada de afecto.
V. La Falacia del Producto Terminado: El Matrimonio como Escuela de Santidad
Finalmente, hemos corregido la visión del matrimonio como un producto de consumo rápido. El matrimonio no es la meta, sino el punto de partida de un proceso de purificación. Es una escuela de paciencia, mansedumbre y templanza. El mandato es: «Y el Señor os haga crecer y abundar en amor» (1Tesalonicenses 3:12).
El amor que no crece, muere. Por ello, animamos a nuestros hermanos a no frustrarse ante los conflictos, sino a verlos como las pruebas que producen «paciencia… para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna» (Santiago 1:3−4). El matrimonio es el yunque donde Dios golpea nuestro orgullo para darnos la forma de Cristo.
Hermanos, mi compromiso es seguir publicando y ampliando este material para que más hogares en Manizales sean edificados sobre la roca. La labor es ardua y el adversario no descansa, pero confiamos en que la exposición clara de la verdad libertará las almas de los engaños del mundo.


Estudios y Devocionales Diarios sobre Tito 2:3-5 con las mujeres que anhelan ser ancianas en el pueblo de Dios.
Amados hermanos en la fe, es un privilegio informarles sobre el avance del estudio sistemático que hemos emprendido con las hermanas de la congregación, centrándonos en el diseño divino para la mujer madura según Tito 2:3-5. Este material, titulado «Reverencia Encarnada: El Porte Sagrado de la Mujer», no es un simple manual de etiqueta, sino un llamado exegético a la santidad total.
A continuación, presento un resumen detallado de la instrucción impartida, la cual constituye el fundamento de nuestros devocionales diarios:
I. El Fundamento Exegético: Hieroprepeis y Katastēma
Hemos profundizado en las lenguas originales para que las hermanas comprendan la magnitud de su llamado. La palabra central es ἱεροπρεπεῖς (hieroprepeis), un término que aparece una sola vez en el Nuevo Testamento y que significa «apropiado para lo sagrado».
Identidad Sacerdotal: Hemos enseñado que esta palabra vincula el porte de la mujer con la función sacerdotal. Bajo el Nuevo Pacto, la mujer mayor es una «sacerdotisa viviente» que representa al Dios santo no en un templo físico, sino en la totalidad de su ser.
El Estado de Ser (Katastēma): El porte o comportamiento (katastēma) no se refiere a actos aislados, sino al «estado establecido de ser»; una condición permanente que abarca la manera de hablar, vestir y reaccionar ante la vida.
II. Fundamentos Bíblicos para el Crecimiento
El estudio se ha cimentado en cinco principios innegociables que hemos analizado dialécticamente:
Sacerdocio Universal: La mujer representa a Dios continuamente, ya sea en el mercado o en el hogar; su vestimenta y lenguaje deben ser congruentes con quien sirve al Santo.
La Santidad de Dios: Basados en 1 Pedro 1:15-16, enfatizamos que no hay áreas neutrales en la vida de la creyente; la santidad es «separación» del uso común para propósitos sagrados.
Testimonio ante el Mundo: En una cultura como la de Creta (o la nuestra), la credibilidad del evangelio depende del comportamiento observable. Un porte mundano declara que «Cristo no hace diferencia real».
Dominio Propio: La madurez se evidencia en el control consciente sobre el cuerpo, la postura, los apetitos y el uso de adornos internos sobre los externos.
El Modelo de Cristo: Jesús es el ejemplo supremo de cómo la santidad interna se manifiesta en una conducta majestuosa y santa, incluso bajo la humillación de la cruz.
III. Aplicación Práctica: Transformación de 30 Días
No nos hemos quedado en la teoría. Las hermanas están siguiendo un plan riguroso que incluye:
Auditoría del Guardarropa: Evaluar si cada prenda refleja modestia y dignidad, descartando aquello que promueva la sensualidad o la vanidad mundana.
Dominio de la Lengua y el Gesto: Practicar filtros verbales (¿Es verdad? ¿Es edificante?) y controlar incluso las expresiones faciales para que reflejen la paz de Cristo.
Mentoría: El objetivo final es que estas hermanas mayores se conviertan en maestras de las más jóvenes, enseñando con su porte lo que las palabras solas no pueden comunicar.
El propósito de este arduo trabajo es evitar que «la palabra de Dios sea blasfemada» (Tito 2:5). La iglesia hoy necesita mujeres cuyo porte sea su sermón más elocuente.
Algunos Ejemplos de los Devocionales Diarios:



Algunos de los videos que se han grabado y reuniones que hemos sostenido con el propósito de edificar a estas valiosas hermanas:
Ver Video 1 de la Lección 1 Aquí.
Ver Video 2 de la Lección 1 Aquí.
Ver Video 3 de la Lección 1 Aquí.
Video sobre las emociones negativas en las mujeres: Emoción tratada «La Decepción»
Formación de Varones
En el ejercicio de mi labor como obrero, he dedicado una parte sustancial de mis esfuerzos a la junta de varones, la cual está conformada actualmente por diez servidores que han manifestado un anhelo genuino por la rectitud y el crecimiento espiritual. Entendemos que la fortaleza de la iglesia local no reside en la elocuencia humana, sino en la capacidad de sus varones para discernir y aplicar la voluntad de Dios con precisión. Como bien se ha expuesto en nuestras sesiones de metodología homilética, el predicador no es un profesional de la oratoria, sino un siervo que debe «usar bien la palabra de verdad» (2Timoteo 2:15).
Esta capacitación no se limita a la estructura técnica de un sermón —título, texto, tesis e introducción—, sino que busca que cada exposición sea un reflejo de la autoridad bíblica y no de la opinión del hombre. Estamos forjando obreros que comprendan que el propósito de toda predicación es informar, convencer, estimular y persuadir al oyente hacia la obediencia absoluta (Santiago 1:22) . El objetivo es que estos diez varones se conviertan en los guardianes de la sana doctrina en sus respectivos hogares y en la asamblea, siendo capaces de presentar defensas lógicas y escriturales frente a los errores del presente siglo.
El Desafío del Orden Eclesiástico y el Justo Juicio
Próximamente, daremos un paso crucial en la enseñanza doctrinal al abordar las guías sobre cómo juzgar los asuntos con justo juicio. En una cultura que a menudo confunde la tolerancia con la santidad, es imperativo retomar el mandato del Señor: «No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio» (Juan 7:24). No se trata de un juicio condenatorio basado en prejuicios, sino de un ejercicio dialéctico y espiritual para ordenar la iglesia bajo el estándar de la pureza.
Esta labor se fundamenta en dos pilares apostólicos que guiarán nuestra próxima serie de estudios:
La Decencia y el Orden (1Corintios 14:40): El principio de que «todo se haga decentemente y con orden» no es una sugerencia administrativa, sino un requisito de la naturaleza de Dios. La anarquía espiritual es síntoma de inmadurez; por ello, estableceremos protocolos basados en el Nuevo Testamento para que cada actividad de la congregación glorifique al Dueño de la mies y no se convierta en una exhibición de voluntad humana.
La Edificación del Cuerpo (Efesios 4:11−16): Reconocemos que Cristo constituyó diversos oficios y labores con un propósito definido: «el perfeccionamiento de los santos para la obra del ministerio» (Efesios 4:12). Nuestra meta es que la iglesia en Manizales no sea llevada por doquiera de todo viento de doctrina, sino que, siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo.
Estamos trabajando para que cada varón de la junta sea un instrumento idóneo en este proceso de ordenamiento. La formación no es solo académica; es una preparación para que la iglesia funcione como un cuerpo bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente. Mi compromiso como obrero es seguir proporcionando las herramientas de hermenéutica y dialéctica necesarias para que el juicio de la iglesia sea siempre congruente con la mente de Cristo, garantizando así que la Palabra de Dios no sea blasfemada y que la luz del evangelio resplandezca con claridad en nuestra ciudad.
Dejo por acá algunas capturas de los enseñado:


Algunos otros estudios:
En el hogar de nuestra hermana Jennifer Botero, he concentrado mis esfuerzos en la instrucción de sus hijos, reconociendo que la escuela y las corrientes seculares del mundo bombardean constantemente sus mentes con el dogma de la evolución y el materialismo. Mi objetivo es proporcionarles una estructura argumentativa y exegética que les permita no solo creer, sino defender la existencia de Dios con denuedo. Para ello, hemos agotado las dos primeras lecciones de la serie «¿Existe Dios?», cuyos puntos fundamentales detallo a continuación:
Lección 1: La Causa, la Moral y la Palabra Revelada
En este primer encuentro, establecimos que la existencia de Dios no es una hipótesis lejana, sino una realidad ineludible basada en tres pilares lógicos y bíblicos:
La Ley de Causa y Efecto: Instruí a los jóvenes en que todo efecto material exige una causa previa. Aplicando una dialéctica sencilla pero contundente, comprendimos que el universo no es eterno ni pudo crearse a sí mismo ; por tanto, Dios es la Causa no material y eterna que trasciende la creación.
La Conciencia Moral: A diferencia de los animales, el ser humano posee un sentido de justicia, culpa y remordimiento que no proviene de la evolución, sino de la «ley escrita en sus corazones» por el Creador. Dios es el fundamento objetivo de la moralidad.
La Autoridad de la Escritura: Sostuvimos que Dios se ha identificado plenamente en Su Palabra y mediante Jesucristo como el Creador. La respuesta lógica a esta revelación es la fe y la sumisión absoluta a Su voluntad.
Lección 2: El Diseño del Universo como Firma del Creador:
En la segunda sesión, avanzamos hacia el argumento del diseño (teleológico), utilizando la analogía del reloj de precisión para demostrar que la complejidad del cosmos exige un Diseñador inteligente.
Poder Infinito en el Macrocosmos: Analizamos la inmensidad de las galaxias como evidencia de una Mente ordenadora. La creación es un «sermón silencioso» que hace que el hombre no tenga excusa ante Dios.
Sabiduría Detallista en la Tierra: Exploramos las condiciones exactas para la vida, tales como la distancia perfecta al Sol y la inclinación axial de 23.5 grados, la cual garantiza estaciones estables. Les enfaticé que si Dios puso tal precisión en los océanos y los astros, Su cuidado por nosotros es aún mayor.
Complejidad en el Microcosmos: Estudiamos el diseño del ojo humano —superior a cualquier tecnología— y casos específicos de la naturaleza, como el ave de mallee, que posee un termómetro natural con precisión de 0.1. grados C, y el escarabajo bombardero con su complejo sistema químico defensivo.
A través de estos estudios, los hijos de nuestra hermana Jennifer están siendo equipados para comprender que no son accidentes cósmicos, sino seres creados con un propósito eterno bajo el señorío de Cristo. Esta instrucción es vital para que, en medio de una generación que blasfema el nombre de Dios, ellos puedan resplandecer como luminares, sosteniendo que «en el principio creó Dios los cielos y la tierra».
Otros Estudios más
La labor de enseñanza no se ha limitado a los muros del lugar de reunión, sino que, siguiendo el ejemplo apostólico de enseñar «públicamente y por las casas» (Hechos 20:20), me he desplazado a diversos hogares en compañía de hermanos fieles que desean aprender a manejar con precisión la palabra de verdad. Esta labor itinerante es fundamental, pues en la intimidad del hogar es donde surgen las dudas más profundas y donde la aplicación de la doctrina pura se vuelve más apremiante. Nos hemos sentado a la mesa con hermanos honestos, cuyo único interés es someter su voluntad a la de Cristo, huyendo de las tradiciones humanas que invalidan el mandamiento de Dios.
Hemos dedicado tiempo considerable a resolver inquietudes sobre el proceso de la salvación, un tema que a menudo es nublado por el sentimentalismo denominacional. Bajo un análisis hermenéutico riguroso, hemos reafirmado que la salvación no es un evento místico, sino un acto de obediencia a un patrón de doctrina. Hemos escudriñado las Escrituras para confirmar que el hombre debe oír, creer, arrepentirse, confesar el nombre de Cristo y ser bautizado para el perdón de los pecados, tal como se registra en el primer sermón del evangelio: «Arrepentíos, y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados» (Hechos 2:38). Se ha enfatizado que la gracia de Dios no excluye la responsabilidad del hombre de cumplir con las condiciones impuestas por el Legislador, pues «el que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado» (Marcos 16:16).
Uno de los puntos de mayor peso en nuestras visitas ha sido el tema del matrimonio, el divorcio y las segundas nupcias (MDSN). En un mundo que trivializa el pacto matrimonial, hemos presentado la enseñanza de nuestro Señor con toda su seriedad y pureza. Hemos expuesto que el matrimonio es una institución divina que Dios une para toda la vida, y que la única excepción otorgada por el Rey para el divorcio y el subsiguiente nuevo matrimonio es la causa de fornicación por parte del cónyuge culpable.
Al analizar Mateo 19:6 y 9, hemos sido enfáticos: «Lo que Dios juntó, no lo separe el hombre»; y cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera. Esta enseñanza, aunque dura para muchos, es la que preserva la santidad del hogar y la honra del cuerpo de Cristo. Hemos instruido a los hermanos en que el adulterio no es un estado que se soluciona con una mera oración si se permanece en una relación ilícita, sino que requiere un arrepentimiento genuino que incluya el cese de la práctica pecaminosa. El «honor en todos sea el matrimonio, y el lecho sin mancilla» (Hebreos 13:4) ha sido nuestro norte en cada una de estas conversaciones, buscando siempre que los hermanos comprendan que la felicidad temporal nunca debe ponerse por encima de la salvación eterna.
Además de estos pilares, hemos abordado otras cuestiones de fe y práctica, siempre con la disposición de «presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que demande razón de la esperanza que hay en nosotros» (1Pedro 3:15). Se han aclarado dudas sobre la organización de la iglesia local, la naturaleza de la adoración en espíritu y en verdad, y la importancia de no ir más allá de lo que está escrito (1Corintios 4:6). Mi tarea en estos hogares ha sido la de un obrero que, con paciencia y sana enseñanza, exhorta a los santos a permanecer firmes en la doctrina de los apóstoles, asegurando que la iglesia en Manizales sea verdaderamente columna y baluarte de la verdad.
Algunas fotos que he podido capturar, aunque faltan varias.



Estudios con algunos jóvenes apartados
En mi labor constante con los jóvenes que, por diversas acechanzas del mundo, se han apartado de la comunión de los santos, he entablado conversaciones a través de medios digitales para presentar defensa de nuestra fe. El enfoque primordial ha sido responder a la pregunta fundamental sobre la identidad de nuestro Salvador, utilizando el estudio «Testigos Oculares de la Verdad», el cual presenta un fundamento inquebrantable para aquellos que dudan ante el escepticismo moderno.
Los puntos de edificación compartidos con ellos se resumen en la siguiente estructura argumentativa:
La fe fundamentada en la historia, no en mitos: Hemos analizado que los Evangelios no son leyendas creadas siglos después, sino registros históricos precisos. Se ha enfatizado que los autores fueron apóstoles que estuvieron allí (Mateo y Juan) o colaboradores que registraron el testimonio directo de testigos presenciales (Marcos y Lucas) . Como bien investigó Lucas para dar certidumbre, la intención fue registrar la verdad desde su origen. Es vital que el joven comprenda que «no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad» (2Pedro 1:16).
La inmediatez del testimonio: Frente a la falacia de que la historia de Jesús se corrompió con el tiempo, hemos contrastado la evidencia. Mientras que las biografías de personajes como Alejandro Magno se escribieron siglos después de su muerte, los Evangelios circulaban mientras los testigos —incluso los enemigos de la cruz— aún vivían y podían desmentirlos . Más aún, el credo entregado en 1 Corintios 15:3-4 se remonta a apenas unos meses o pocos años después de la crucifixión, impidiendo que el mito reemplazara a la historia . No se hizo esto en algún rincón, sino a la vista de todos.
La prueba del sacrificio: He instado a los jóvenes a razonar sobre el carácter de los testigos. Estos hombres no obtuvieron riquezas ni fama, sino tortura y martirio por su proclamación . Nadie soporta una ejecución por algo que sabe que es un invento humano; su integridad sella la veracidad de lo que vieron y oyeron . Jesús se llamó a sí mismo el Hijo del Hombre y perdonó pecados, demostrando Su divinidad.
El propósito de estas sesiones es que estos jóvenes dejen de ser intimidados por corrientes escépticas y regresen a la roca que es Cristo . Si la historia es real, Jesús es Dios mismo y merece su obediencia absoluta y su juventud entera. Mi oración es que ellos puedan decir pronto con convicción: «He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe» (2Timoteo 4:7).
Despedida:
Lo que he compartido con ustedes en este informe representa apenas una parte de las tareas que, por la soberanía y providencia del Señor, hemos podido adelantar en esta región. Quedan aún muchas labores por relatar, testimonios de la eficacia de la Palabra y detalles de la lucha diaria por la sana doctrina que, en su momento, tendré a bien comunicarles con la debida diligencia. Entiendo que mi responsabilidad ante ustedes no es solo de carácter ministerial, sino de una mayordomía transparente, pues como obrero aspiro a ser hallado fiel en lo poco para gloria de Aquel que nos llamó.
Deseo expresar mi más profundo y sincero agradecimiento a cada familia y a cada hermano que ha abierto las puertas de su hogar para recibirnos. Su hospitalidad no ha sido meramente una cortesía social, sino una verdadera «participación en el evangelio» (Filipenses 1:5). Al compartir con mi esposa Juliana, con mis hijos Maria Camila y Juan Felipe, y con los hermanos que me acompañan, no solo han provisto de sus bienes materiales, sino que nos han fortalecido con palabras de aliento que son como «manzanas de oro con figuras de plata» (Proverbios 25:11). Esta comunión (koinonia) en los hogares es el combustible que permite que la lámpara de la verdad siga encendida en Manizales.
No ignoramos que la tarea es ardua y que el adversario no descansa. En este caminar, nos hemos topado y seguiremos encontrando a aquellos que, tristemente, se conducen como «enemigos de la cruz de Cristo» (Filipenses 3:18), cuyo fin es la perdición y cuyo dios es su propio vientre. Ante la oposición de los que tuercen las Escrituras o de los que viven en impiedad, mi determinación es mantenerme firme en el patrón de las sanas palabras que he recibido. No busco el favor de los hombres, sino la aprobación de Dios, sirviendo con celo hasta que el Señor decida llamarme a Su presencia o hasta que se manifieste en Su segunda venida con poder y gran gloria.
Reconozco humildemente que soy solo un siervo más en la vasta viña del Señor, un hombre con un amor entrañable por la iglesia, la cual Él compró con Su propia sangre (Hechos 20:28). Mi único anhelo es imitar la entrega, la mansedumbre y la verdad de mi Maestro y Salvador Jesús, quien no vino para ser servido, sino para servir. Su apoyo económico, que recibo con gratitud y seriedad, es para mí un «olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios» (Filipenses 4:18), y me compromete aún más a usar con rectitud la palabra de verdad. Sus consejos, mensajes y oraciones son el vallado espiritual que sostiene mi labor; espero, por la gracia de Dios, seguir siendo digno de la confianza que han depositado en este servidor para que, al final de la carrera, podamos decir juntos: «He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe» (2Timoteo 4:7).
En Cristo, su servidor…
Luis Felipe Torres Muñoz, 2026




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