La Perspectiva Cristiana Ante los Problemas…
Por Luis Felipe Torres
Texto Base: Juan 16:33; 2 Timoteo 3:12; Apocalipsis 21:3-4.
Introducción
Pensemos por un momento en un roble majestuoso. Cuando el cielo está despejado y no hay viento, el árbol sencillamente disfruta del sol. Sin embargo, es cuando llegan las furiosas tormentas y los vientos huracanados que el roble se ve obligado a aferrar sus raíces con más profundidad en la tierra. El viento no viene para destruirlo, sino para obligarlo a echar raíces inamovibles. De la misma manera, el cristiano no desarrolla raíces profundas en la fe durante los días de calma, sino bajo la feroz tormenta de las pruebas.
Hermanos, es una verdad ineludible que todos tenemos problemas, ya que estos no hacen distinción de personas. En este mundo, los hombres y las mujeres, ya sean jóvenes o viejos, pasan por dificultades. La realidad es que tanto santos como pecadores pasan por apuros. Aunque las experiencias que percibimos como problemas pueden variar de una época a otra, las personas en toda cultura sufren aflicciones. Hoy, a la luz de las Escrituras, responderemos a la pregunta: ¿Cuál debe ser nuestra respuesta bíblica ante las pruebas que llegan a nuestra vida?.
- La Falsa Perspectiva del Mundo vs. La Realidad Bíblica:
El mundo moderno y las falsas religiones han distorsionado el propósito del sufrimiento, pero la Iglesia del Señor debe estar anclada en la verdad objetiva de la Escritura.
- El engaño del falso espiritualismo: Existen algunas religiones que enseñan que los problemas no son reales. Hay sectas que afirman que la enfermedad y el dolor son tan solo productos de un pensar errado.
- La cruda realidad bíblica: En contraste con esas falsas doctrinas, la Biblia enseña que lo que experimentamos con nuestros sentidos es completamente real. Existimos realmente como personas de carne y sangre; y este mundo es real con todos sus peligros. Los fracasos y las enfermedades que afectan nuestras vidas son realidades tangibles.
- El engaño del evangelio de la prosperidad: Existen falsos maestros que predican un falso «evangelio de bienestar y riquezas», asegurando que un cristiano fiel nunca experimentará enfermedad ni fracaso. Ellos alegan que quienes agradan a Dios siempre prosperarán materialmente.
- La refutación escritural: Aunque el Antiguo Testamento presentaba promesas materiales condicionadas a la obediencia de la Ley para la nación de Israel, estas expresan generalidades y no promesas inquebrantables universales. El libro de Job, de hecho, fue escrito en parte para disipar la falsa noción de que el justo siempre prospera y que el sufrimiento es siempre señal de pecado.
- La promesa del Nuevo Pacto: El Nuevo Testamento no nos promete prosperidad económica, sino que declara que las bendiciones vienen «con persecuciones» (Marcos 10:29, 30). Al cristiano se le exige llevar su cruz (Mateo 16:24) y se le advierte claramente que los que lleven vidas piadosas padecerán persecución (2 Timoteo 3:12).
- El Origen de Nuestras Aflicciones:
Para enfrentar al enemigo, primero debemos entender de dónde proviene el ataque. La Biblia categoriza nuestros problemas principalmente en dos frentes:
- Consecuencia de un mundo caído: No debemos sorprendernos cuando pasamos por problemas, porque vivimos en un mundo caído. Cuando Adán y Eva desobedecieron en el huerto, la humanidad entera comenzó a sufrir por culpa del pecado. Por consiguiente, debemos esperar que incluso el pueblo de Dios atraviese dificultades. Ser cristianos lavados en la sangre de Cristo no nos exime de los problemas diarios que acosan a todas las personas.
- Consecuencia de nuestras propias decisiones (Problemas prevenibles): Los problemas que resultan directamente de nuestros propios pecados son prevenibles.
- Consideremos al hijo pródigo en Lucas 15; sus terribles experiencias de hambre en una provincia apartada eran totalmente prevenibles si se hubiera quedado en casa de su padre.
- De manera similar, el libro de Proverbios nos advierte que la pereza da como resultado la pobreza y el hambre (Proverbios 19:15; 20:13a).
- De acuerdo con las Escrituras, existe un principio de causa y efecto en los asuntos humanos. Si las personas sufren de pobreza y hambre, muchas veces puede ser porque no están trabajando lo suficiente.
- Por lo tanto, ante ciertas dificultades, debemos examinarnos y preguntarnos si fuimos nosotros mismos los causantes del problema, recordando que la prevención es la mejor cura.
- La Respuesta del Cristiano: Cultivando una Fe Victoriosa:
Sabiendo que no todos los problemas son prevenibles, tarde o temprano enfrentaremos dificultades. ¿Cómo debemos reaccionar?
- Los problemas pueden superarse: Esto no quiere decir que tengamos el poder de hacerlos desaparecer de la noche a la mañana. Significa que podemos enfrentarlos y vivir exitosamente pese a ellos.
- Permitirnos el duelo y buscar ayuda: Ante pérdidas devastadoras, como la muerte de un ser querido, no podemos andar de manera estoica rehusando mostrar emoción alguna. Eso no es un modelo bíblico ni emocionalmente saludable. Tenemos que permitirnos dolernos.
- El Consuelo Divino y Fraternal: Debemos buscar ayuda acudiendo al «Dios de toda consolación» (2 Corintios 1:3), quien aliviará nuestro dolor. Asimismo, podemos compartir nuestra carga con hermanos en la fe y amigos que puedan comprendernos.
- La providencia de Dios: Debemos tratar de percibir la mano de Dios en todo problema. Lo que el mundo percibe como una tragedia, puede que en realidad sea una bendición oculta que Dios utiliza para forjar nuestro carácter. Cada problema puede volverse un medio por el que nos hacemos más fuertes.
- Nuestra Esperanza Eterna: El Fin del Dolor:
- La ventaja del creyente: ¿Qué ventaja tiene el cristiano si pasa por los mismos problemas que el resto del mundo?. Nuestra tremenda ventaja es la promesa inquebrantable de un hogar en la eternidad donde ya no habrá más problemas.
- La visión de Apocalipsis: A Juan se le permitió ver el cielo, describiéndolo como el lugar donde el tabernáculo de Dios estará con los hombres. Las Escrituras nos prometen: «Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron» (Apocalipsis 21:4).
- Este glorioso pensamiento de nuestra herencia eterna es lo que debe sostener al cristiano fiel en medio de sus crisis terrenales.
Aplicación Práctica y Conclusión
Hermanos de la iglesia del Señor, Jesucristo vino a salvar a los perdidos (Lucas 19:10), pero también desea que vivamos una vida abundante aquí (Juan 10:10). Para lograr esto, debemos echar mano de los recursos espirituales que Él nos ha provisto a través de Su Palabra. ¡No vivamos por debajo del privilegio que tenemos en Cristo!. Hacerlo sería tan insensato como tener frente a nosotros una gran despensa colmada de alimentos y elegir morir de hambre.
Esperemos confrontar problemas a medida que llevamos una vida cristiana, pero hagamos planes firmes para superarlos con la ayuda del Señor. Si has perdido a un ser querido que murió en el Señor, no hay mejor forma de honrar su memoria que mantenerte fiel a Dios, anticipando el día en que pasen juntos la eternidad en el cielo. Encontremos consolación inagotable en las grandes verdades bíblicas que ya conocemos. ¡La tumba está vacía, Cristo reina, y en Él todos podemos vivir una vida victoriosa!




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