Jesús, El Judío…

marzo 4, 2026

El hombre que el mundo no puede ignorar.

Por Luis Felipe Torres

Texto Base: ¿Quién dices tú que Soy Yo? (Mateo 16:15).

Analogía

Imagina que alguien coloca un diamante auténtico en medio de la plaza pública. Llegan los expertos, los curiosos, los escépticos. Unos dicen: «Es muy bello, pero no es el más valioso.» Otros afirman: «Quizás sea de vidrio.» Algunos lo examinan y admiten su brillo extraordinario, pero se niegan a pagar el precio que vale. Nadie puede ignorarlo. Nadie puede pasar de largo sin opinar. El diamante no cambia dependiendo de lo que la gente piense de él; su valor es absoluto.

Jesús de Nazaret es ese diamante en medio de la historia humana. Líderes judíos, filósofos, reyes y emperadores lo han observado durante veinte siglos. Unos lo llaman maestro, otros profeta, otros revolucionario moral. Pero nadie — absolutamente nadie — ha podido ignorarlo. Y la pregunta que el propio Jesús hizo a sus discípulos en la orilla del Jordán sigue resonando hoy entre nosotros:

«¿Y vosotros, quién decís que soy yo?» (Mateo 16:15).

Esta noche no responderemos con opiniones humanas. Responderemos con la única voz que tiene autoridad absoluta: la Palabra de Dios.

Introducción

Cuando leemos documentos judíos sobre Jesús, y escuchamos las voces de lideres judíos —rabinos, historiadores, intelectuales— que han hablado a lo largo de los siglos, solo una cosa queda clara en ese mar de visiones, y es que ninguno puede callarse ante su figura. Dicen cosas como estas:

Que fue «un alma particularmente tierna y heroica.» Que su influencia ha sido incomparable en la historia. Que «nunca ha sucedido algo semejante, a tan gran escala.» Que «durante 1900 años, la historia judía ha guardado un silencio provocador acerca del judío más influyente que jamás ha visto el mundo

Sus propios adversarios intelectuales lo reconocen como extraordinario. Pero todos coinciden en un punto: niegan que Él sea el Mesías prometido. Y al final de las lecturas y reflexiones que se hagan, surge la pregunta clave — la misma que queremos responder esta noche: ¿Cuáles son los requisitos mesiánicos según el Antiguo Testamento? Porque solo allí puede encontrarse la verdad objetiva.

Ese es precisamente nuestro tema esta noche. Y lo abordaremos en tres grandes movimientos:

Primero: Lo que el mundo admite sobre Jesús. Segundo: Lo que las Escrituras revelan sobre el Mesías. Tercero: La única respuesta correcta ante Jesús.

  1. LO QUE AUN SUS ADVERSARIOS CONFIESAN SOBRE JESÚS.
    1. Sus propios oponentes testifican de su grandeza incomparable.
      1. Era genuinamente judío — nacido, vivido y muerto dentro del pueblo de Dios.
        1. «Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.» (Mateo 1:1).
        2. «Y cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, le pusieron por nombre Jesús.» (Lucas 2:21).
      2. Atrajo a las multitudes como ningún otro hombre en la historia.
        1. «Los alguaciles respondieron: ¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!» (Juan 7:46).
        2. «Y gran multitud del pueblo le oía de buena gana.» (Marcos 12:37).
      3. Su influencia se extendió como ninguna otra en la historia humana.
        1. «Los fariseos entonces dijeron entre sí: Ya veis que no conseguís nada. Mirad, el mundo se va tras él.» (Juan 12:19).
    2. El silencio mismo es una confesión.
      1. Los propios líderes judíos admiten que ignorar a Jesús durante casi dos mil años es una paradoja inexplicable. Él nació judío, enseñó en sinagogas, amó a su pueblo Israel, y murió citando el Salmo 22. Y sin embargo, el mundo no puede olvidarlo.
        1. «¿Qué haremos con estos hombres? porque de cierto, señal manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria a todos los que moran en Jerusalén, y no lo podemos negar.» (Hechos 4:16).
      2. La incapacidad de negar es, en sí misma, un testimonio poderoso.
        1. «Él, respondiendo, les dijo: Os digo que si éstos callaran, las piedras clamarían». (Lucas 19:40).
  2. LO QUE LAS ESCRITURAS DECLARAN: JESÚS ES EL MESÍAS PROMETIDO.
    1. Los líderes judíos rechazan a Jesús porque dicen que no cumplió los requisitos mesiánicos. Pero ¿qué dicen realmente las Escrituras? Examinemos la evidencia profética. Este no es un argumento de hombres — es la voz de Dios mismo.
      1. El Mesías vendría de la simiente de Abraham, de la tribu de Judá, del linaje de David.
        1. Génesis 12:3 «Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra».
        2. Génesis 49:10 «No será quitado el cetro de Judá, Ni el legislador de entre sus pies, Hasta que venga Siloh; Y a él se congregarán los pueblos».
        3. 2 Samuel 7:12-13 «Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. 13 El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino».
        4. Mateo 1:1 «Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham».
        5. Lucas 1:32-33 «Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; 33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
      2. El Mesías nacería de una virgen en Belén de Judá.
        1. Isaías 7:14 «Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel».
        2. Miqueas 5:2 «Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad».
        3. Mateo 2:1 «Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes…»
        4. Lucas 1:34-35 «Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti…»
      3. El Mesías sería precedido por un mensajero que prepararía su camino.
        1. Isaías 40:3 «Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.»
        2. Malaquías 3:1 «He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos.»
        3. Mateo 3:1-3 «En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, 2 y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. 3 Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, Enderezad sus sendas.»
        4. Lucas 7:27 «Este es de quien está escrito: He aquí, envío mi mensajero delante de tu faz, El cual preparará tu camino delante de ti
      4. El Mesías entraría a Jerusalén montado en un asno.
        1. Zacarías 9:9 «El futuro rey de Sion Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna».
        2. Mateo 21:4-5 «Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: 5 Decid a la hija de Sion: He aquí, tu Rey viene a ti, Manso, y sentado sobre una asna, Sobre un pollino, hijo de animal de carga.»
      5. El Mesías sería traicionado por treinta piezas de plata.
        1. Zacarías 11:12-13 «Y les dije: Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron por mi salario treinta piezas de plata. 13 Y me dijo Jehová: Echalo al tesoro; ¡hermoso precio con que me han apreciado! Y tomé las treinta piezas de plata, y las eché en la casa de Jehová al tesoro.»
        2. Mateo 26:15 «y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata.»
        3. Mateo 27:5-7 «Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó. 6 Los principales sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque es precio de sangre. 7 Y después de consultar, compraron con ellas el campo del alfarero, para sepultura de los extranjeros.»
      6. El Mesías sufriría y moriría de una manera específica: sus manos y pies serían horadados.
        1. Salmo 22:1 «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?»
        2. Salmo 22:16-18 «Horadaron mis manos y mis pies… Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.»
        3. Isaías 53:3-5 «Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores… mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados.»
        4. Mateo 27:35 «Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes.»
        5. Lucas 23:46 «Y habiendo dicho esto, expiró.»
      7. El Mesías resucitaría de entre los muertos.
        1. Salmo 16:10 «Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu Santo vea corrupción
        2. Hechos 2:31-32 «…habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción. A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.»
        3. 1 Corintios 15:3-4 «…que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras.»
      8. El Mesías traería salvación no solo a Israel, sino a todas las naciones.
        1. Isaías 49:6 «También te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra.»
        2. Génesis 22:18 «En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra.»
        3. Gálatas 3:16 «…no dice: Y a los descendientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu descendencia, la cual es Cristo.»
        4. Romanos 1:16 «Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.»
    2. Los líderes judíos preguntan: ¿Por qué el judaísmo no aceptó a Jesús? Porque esperaban un Mesías político, militar, terrenal. Pero Dios tenía un plan más glorioso. El Mesías no vino a liberar a Israel de Roma. Vino a liberar a toda la humanidad del pecado y de la muerte (Mateo 20:28; Juan 3:16-17).
  3. LA ÚNICA RESPUESTA CORRECTA ANTE JESUCRISTO.
    1. A lo largo de esta enseñanza podemos concluir con una pregunta que los propios líderes judíos no pueden resolver: ¿Cuáles son los requisitos mesiánicos? Ya los hemos respondido desde las Escrituras. Ahora viene lo más importante: ¿Qué harás tú con Jesús?
      1. Reconocerlo como el Señor y Cristo:
        1. «Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.» (Hechos 2:36).
        2. «…para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla… y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.» (Filipenses 2:10-11).
          1. No es solo un gran maestro moral — es el Hijo de Dios.
            1. «…estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.» (Juan 20:30-31).
      2. Obedecer su evangelio con fe viva, arrepentimiento y bautismo.
        1. «Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo.» (Marcos 16:15-16).
        2. «Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.» (Hechos 2:38).
        3. «¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?… para que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.» (Romanos 6:3-4).
      3. Vivir fielmente como miembros de su cuerpo, la iglesia.
        1. «Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.» (Efesios 1:22-23).
        2. «Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre.» (Hebreos 10:24-25).
      4. Confesar a Cristo valientemente ante el mundo que lo debate.
        1. «A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.» (Mateo 10:32-33).
        2. «…que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.» (Romanos 10:9-10).

Aplicaciones Prácticas:

  • Cuando el mundo debate quién es Jesús, la iglesia debe conocer quién es Él con certeza bíblica y hablar con denuedo (Hechos 4:13).
  • Si algún hermano está siendo sacudido por argumentos intelectuales que niegan a Cristo, que vuelva a las Escrituras — allí está la respuesta (2 Timoteo 3:16-17).
  • Los que aún no han obedecido el evangelio: hoy mismo pueden reconocer a Jesús como Señor, arrepentirse y bautizarse para recibir perdón (Hechos 22:16).
  • La iglesia tiene una misión apologética: no callar ante el mundo que dice que Jesús fue «apenas un buen hombre». Debemos proclamar que es el Mesías, el Hijo del Dios viviente (1 Pedro 3:15).
  • Cada domingo cuando partimos el pan, recordamos que ese Jesús que el mundo debate, nosotros lo adoramos como Señor resucitado y glorificado (1 Corintios 11:26; Apocalipsis 1:18).

Conclusión

Uno de los escritores judíos citados dijo algo que nos sacude profundamente: «Para la nación judía, no puede ser ni Dios, ni siquiera Su hijo, ni el Mesías, ni un profeta.» Rechazan todo. Y sin embargo, ni ellos mismos pueden silenciar su influencia. Llevan veinte siglos intentando definirlo, clasificarlo, reducirlo — y no pueden.

Pedro, que lo conoció en persona, que lo vio caminar sobre las aguas y resucitar a los muertos, que lo negó tres veces y lloró amargamente, respondió con cuatro palabras que cambiaron la historia:

«Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.» (Mateo 16:16)

No fue una opinión académica. Fue una confesión de fe que brotó del corazón transformado por el Espíritu de Dios. Y Jesús le respondió: «¡Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás! porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.»

Hermanos, los intelectuales seguirán debatiendo. Los filósofos seguirán opinando. Los escépticos seguirán dudando. Pero nosotros — la iglesia del Señor — hemos recibido la revelación de Dios a través de su Palabra. Hemos visto las profecías cumplidas. Hemos creído, nos hemos arrepentido, hemos sido sepultados con Él en el bautismo y hemos resucitado para andar en vida nueva. Somos testigos de que Jesús ES el Señor.

El diamante no cambia su valor porque algunos lo rechacen. El Hijo de Dios no deja de ser el Mesías porque los hombres lo nieguen. Y un día —

«He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén.» (Apocalipsis 1:7)

Entonces toda rodilla se doblará y toda lengua confesará lo que nosotros confesamos hoy con gratitud y gozo: ¡Jesucristo es el Señor!

Esta entrada fue creada por:

Luis Felipe Torres

Un servidor más en la iglesia de Cristo Manizales, cristiano desde el año 1999, casado con una gran mujer, Juliana Arboleda y bendecido con 2 hermosos hijos, Maria Camila y Juan Felipe, con el deseo firme de servir a Dios con todo mi corazón y apoyar en lo que este a mi alcance o incluso más allá a muchos hermanos a nivel espiritual, emocional o mental. Un privilegio poder ser un siervo más del Señor.

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