
La Causa, la Moral y el Testimonio de las Escrituras
La evidencia ineludible de un Creador eterno a través de la causa, la moralidad y la Palabra revelada.
Por Luis Felipe Torres Muñoz
Texto clave: Génesis 1:1 – «En el principio creó Dios los cielos y la tierra.»
Analogía Inicial
Imagina que caminas por la playa y encuentras un reloj de precisión en la arena. Sus manecillas giran, sus engranajes están finamente calibrados. ¿Pensarías que el mar lo formó por azar, o que alguien lo diseñó? Así es el universo: un sistema complejo, ordenado, que señala hacia un Diseñador inteligente y eterno. Hoy veremos que Dios no es una idea vaga, sino la Causa primera, el Legislador moral y el Dios que se ha revelado.
- Introducción: La pregunta fundamental.
- Todo ser humano, tarde o temprano, se enfrenta a la pregunta: ¿Existe Dios? No es un tema abstracto, sino vital para entender nuestra existencia, nuestro propósito y nuestro destino. La Biblia no inicia con argumentos filosóficos, sino con una declaración audaz: «En el principio creó Dios…» (Génesis 1:1). Hoy examinaremos la evidencia que Dios mismo ha dejado en la creación, en la conciencia humana y en Su Palabra.
- Punto 1: La ley de causa y efecto señala una Causa eterna:
- Base bíblica: Salmos 90:2 – «Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.»
- El universo no es eterno ni se creó a sí mismo:
- Todo efecto material exige una causa previa (Hebreos 3:4 – «Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios»).
- La materia no puede generarse a sí misma (Hechos 17:24-25 – «El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay… no es honrado con manos de hombres»).
- Dios es la Causa no material y eterna:
- Él existe antes de toda creación (Juan 1:1-3 – «En el principio era el Verbo… y todas las cosas por él fueron hechas»).
- No está sujeto a las leyes físicas porque Él es Espíritu (Juan 4:24 — Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren).
- Aplicación práctica: Si Dios es el Creador, entonces todo lo que existe le pertenece. Nuestra vida, talentos y tiempo son dones suyos. Vivamos como mayordomos fieles, no como dueños autónomos.

- Punto 2: La moralidad humana exige un Legislador moral:
- Base bíblica: Romanos 2:14-15 – «Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley… mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones».
- La conciencia moral no viene de la evolución:
- Los animales no debaten sobre el bien y el mal; el hombre sí (Génesis 1:26 – creado a imagen de Dios «Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra»).
- La culpa, el remordimiento y el sentido de justicia apuntan a una ley moral objetiva.
- Dios es el fundamento de lo bueno y lo malo:
- Él es santo (1 Pedro 1:16 – «Sed santos, porque yo soy santo»).
- Su carácter es la norma (Salmo 119:160 – «Tu palabra es verdad»).
- Aplicación práctica: Nuestra conciencia nos acusa o nos aprueba porque refleja la ley de Dios. Arrepintámonos cuando fallemos, y busquemos en Cristo la justicia que nos falta (Romanos 3:23-24 — por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús…).
- Punto 3: La Biblia revela a Dios como Causa y Salvador:
- Base bíblica: Colosenses 1:16-17 – “Porque en él fueron creadas todas las cosas… y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten”.
- Dios se identifica como el Creador:
- Él lo declara en Su Palabra (Isaías 45:18 – «Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra…; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó»).
- Jesucristo confirma Su autoridad creadora (Marcos 10:6 – «Al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios»).
- La misma Palabra que revela al Creador, nos llama a la obediencia:
- No solo sabemos que Él existe, sino que Él nos habla (Hebreos 1:1-2 — «Dios ha hablado por su Hijo Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;»).
- La respuesta adecuada es fe y sumisión (Apocalipsis 4:11 – «Señor, digno eres de recibir la gloria… porque tú creaste todas las cosas»).
- Aplicación práctica: Si creemos que Dios es el Creador, debemos también creer lo que Él dice acerca del pecado, la redención y el juicio. No podemos seleccionar solo lo que nos conviene de Su Palabra.
- Conclusión: La respuesta que cambia todo.
- Versículo final: Hebreos 11:6 – «Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.»
- Dios no es una hipótesis lejana. Él es la Causa eterna, el Legislador moral y el Padre que se revela en las Escrituras. La evidencia es suficiente para que toda boca se cierre y toda rodilla se doble (Romanos 14:11).
- Una invitación especial: Hoy puedes pasar de la pregunta intelectual a la rendición personal. Reconócele como tu Creador y Salvador. Vive bajo Su señorío, con la moralidad que refleja Su carácter, y proclama Su verdad en un mundo que necesita oír: «En el principio, Dios…».




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