Preparándonos para el momento inesperado…
Por Luis Felipe Torres
Texto Base: Santiago 4:14
Analogía
Imaginemos por un momento que somos viajeros en una carretera de montaña. El camino es conocido, lo hemos recorrido muchas veces. Llevamos a nuestra familia, las mascotas inquietas en el asiento trasero, y en el radio suena música alegre porque vamos de vacaciones. De repente, en el kilómetro 42, un letrero indica: «Peaje Casablanca, 500 metros». Frenamos, nos incorporamos a la fila. Todo es rutina. El sol comienza a salir. No lo sabemos, pero a solo 600 metros de nosotros, un tractocamión de 30 toneladas acaba de perder sus frenos en el descenso de Tausa. El conductor lucha en vano. En menos de dos minutos, nuestras vidas y las de nuestros seres queridos pueden cambiar para siempre.
Así es la vida, amados. Frágil. Breve. Un vapor que aparece por un momento y luego se desvanece (Santiago 4:14). Esta mañana, no solo lamentamos la partida de la familia Pereira León, víctimas de una falla mecánica. Lamentamos también el recordatorio de que nuestro propio «peaje» puede estar a la vuelta de la esquina, y la pregunta eterna es: ¿Estamos listos para pagar el precio? ¿Estamos listos para encontrarnos con Dios?
Introducción
El Espíritu Santo nos ha dejado un mensaje claro a través del escritor sagrado: «No seáis arrogantes acerca de lo que seréis mañana, porque no sabéis qué traerá el día» (Proverbios 27:1, parafraseado). El accidente en la vía Zipaquirá-Ubaté no fue un «acto de Dios» inevitable; fue la consecuencia de un mundo caído y de fallas humanas. Pero para el hijo de Dios, no existen los «accidentes» teológicos. Todo sucede dentro de la providencia de Aquel que tiene el control.
La Escritura nos enseña que la muerte es enemiga (1 Corintios 15:26), pero también es la puerta a nuestro destino eterno. El problema no es que la vida se acabe; el problema es no estar preparados cuando se acaba. Hoy, usando la tragedia de Casablanca como un espejo, examinaremos lo que la Biblia dice sobre la incertidumbre de la vida, la certeza del juicio y la única preparación segura que tenemos en Cristo.
- La Realidad Innegable: Nuestra vida es un «vapor» (Santiago 4:13-14).
- Base Bíblica:
- Santiago 4:13-14 ¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; 14 cuando no sabéis lo que será mañana.b Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.
- Job también declaró: Job 7:6 Y mis días fueron más veloces que la lanzadera del tejedor, Y fenecieron sin esperanza.
- El Salmista añade: Salmos 39:5 He aquí, diste a mis días término corto, Y mi edad es como nada delante de ti; Ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive.
- Explicación y Aplicación:
- La familia Pereira León no planeó morir aquella madrugada. Planeaban llegar a Santander, saludar a la «Virgen de Chiquinquirá» y celebrar la Semana Santa con su patriarca de 80 años. Sus planes eran buenos, pero no incluyeron la voluntad de Dios ni la precariedad de esta vida.
- Pregunta de reflexión: ¿Cuántos de nosotros hemos hecho planes para este año, para el retiro, para los hijos, sin jamás decir: «Si el Señor quiere» (Santiago 4:15)? ¿Acaso nuestra agenda está escrita con tinta, o está escrita con el vapor de nuestra propia arrogancia?
- Analogía (continuando):
- El tractocamión tenía 22 ruedas, frenos de aire, mantenimiento al día. Sin embargo, una falla térmica invisible (el fading) lo volvió incontrolable. Así es nuestra salud, nuestra economía, nuestras relaciones. Las cosas más sólidas pueden fallar en segundos. Solo la roca que es Cristo es inamovible (Mateo 7:24-25).
- Base Bíblica:
- La Certeza Ineludible: La muerte y el juicio (Hebreos 9:27).
- Base Bíblica:
- Hebreos 9:27 Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,
- 2 Corintios 5:10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.
- Pablo, inspirado, nos recuerda: Gálatas 6:7 No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.
- Explicación y Aplicación:
- En el peaje, la fila de autos era larga. No importaba si el auto era un Renault Logan vinotinto o un lujoso sedán. Todos fueron impactados por igual. La muerte no hace distinción de clase social, edad (el pequeño Juan Pablo de 8 años) o religiosidad.
- El juicio es más seguro que la muerte. Note que la Biblia no enseña que al morir vamos directamente al cielo o al infierno sin un juicio. Primero el juicio, luego el destino. El fuego que consumió aquel vehículo en segundos es una pálida figura del fuego eterno que espera a los que no obedecen el evangelio (2 Tesalonicenses 1:7-9).
- Pregunta de reflexión: Si hoy, al salir de este culto, un «tractocamión» (un infarto, un accidente, un sicario) terminara con su vida, ¿estaría usted seguro del veredicto? ¿Ha sido su vida un «sembrar para el Espíritu» o «para la carne»?
- Base Bíblica:
- La Preparación Necesaria: El evangelio, nuestra única seguridad (Romanos 1:16).
- Base Bíblica:
- Romanos 1:16 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.
- Marcos 16:16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.
- Hechos 2:38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
- 1 Pedro 1:22 Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro;
- Explicación y Aplicación:
- ¿Qué hizo falta en el peaje de Casablanca? Faltaron rampas de frenado de emergencia. En la vida espiritual, la rampa de emergencia que nos detiene a tiempo de la muerte eterna se llama OBEDIENCIA AL EVANGELIO.
- La familia Pereira Garcés no pudo hacer nada. Su destino se selló en un instante. Pero usted, que hoy escucha esta voz, aún tiene tiempo. La preparación para el momento inesperado no es un «seguro de vida» o una «oración de fe» dicha una vez. Es una relación de obediencia diaria a Cristo.
- El evangelio es el poder de Dios. No es un conjunto de buenas ideas, es el mecanismo divino que nos transfiere del reino de tinieblas al reino de Su amado Hijo (Colosenses 1:13). Esto implica:
- Oír (Romanos 10:17).
- Creer (Juan 8:24).
- Arrepentirse (Lucas 13:3).
- Confesar (Mateo 10:32).
- Ser bautizado para perdón de pecados (Hechos 2:38).
- Vivir fielmente hasta la muerte (Apocalipsis 2:10).
- Base Bíblica:
- El Decreto Inapelable: Ahora es el tiempo (2 Corintios 6:2).
- Base Bíblica:
- 2 Corintios 6:2 Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.
- Jesús enseño: Mateo 24:42 Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.
- Jeremías 9:23-24 Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. 24 Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.
- Explicación y Aplicación:
- A las 5:30 am, los conductores en el peaje de Casablanca tenían tiempo. Podían pagar, pasar, seguir. A las 5:37 am, ya no tenían tiempo.
- La iglesia del Señor no puede vivir con un «mañana» perezoso. El «mañana» no existe en el calendario de Dios para el impenitente. Existe solo el «hoy».
- Pregunta de reflexión (muy confrontante): ¿Hay algún hermano aquí que está viviendo en pecado, pensando «después me arrepiento»? ¿Hay algún visitante que sabe que no es cristiano, que no ha sido bautizado para el perdón de sus pecados, y está esperando «el momento adecuado»? ¡Levántate! ¿Por qué te detienes? (Hechos 22:16).
- Base Bíblica:
Conclusión
Hermanos, cuando el tractocamión impactó, el fuego fue inmediato. Los extintores manuales fueron insuficientes. Así será en el día del juicio: nuestras propias excusas, nuestros «peros», nuestra religiosidad superficial serán extintores insuficientes. Solo la sangre de Cristo, aplicada en el bautismo y mantenida por una vida de fidelidad, puede apagar el fuego de la condenación.
No sabemos si mañana amaneceremos en esta tierra. Lo que sí sabemos es que Cristo viene por Su iglesia (no un «arrebatamiento secreto», sino Su segunda venida final). Hoy, el peaje de la vida nos detiene. La pregunta no es «¿tiene monedas?». La pregunta es: «¿Tiene a Cristo?»
Si aún no ha sido bautizado para perdón de sus pecados, las aguas del bautismo son su rampa de emergencia. Si es cristiano, pero ha descuidado su fidelidad, el arrepentimiento es su freno de mano. Levántese, mientras aún se llama «hoy». No espere al «kilómetro 42» de su vida. El momento es ahora.




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