Tras analizar con rigor la palabra de Dios, vemos que no se trata de una serie de ritos aislados, sino de un proceso integral de obediencia de fe diseñado por la sabiduría divina para que el hombre reciba la gracia de la redención. Este plan constituye el «modelo de doctrina» al cual el pecador debe entregarse de corazón para ser libertado del pecado.
- La Unidad Indisoluble del Plan. El plan de salvación no permite selecciones arbitrarias; es un conjunto donde cada paso depende del anterior y conduce al siguiente.
- Oír ilumina la mente con el mensaje sagrado.
- Creer es la condición fundamental para recibir la gracia, pues sin fe el nuevo nacimiento es imposible.
- Arrepentirse es el cambio de propósito que hace volver al hombre de su pecado hacia Dios.
- Confesar es la manifestación pública del señorío y deidad de Jesús de Nazaret.
- Bautizarse es el acto formal de total entrega donde el pecador muere al pecado y resucita con Cristo para vida nueva.
- La Gracia de Dios frente a la Respuesta del Hombre. Las fuentes bíblicas enfatizan que estos cinco pasos no son obras de mérito para «ganar» la salvación, sino condiciones estipuladas por Dios para conferir su favor inmerecido.
- La salvación es un don de Dios por Su misericordia, no por obras de justicia que hayamos hecho nosotros.
- Sin embargo, la gracia se manifiesta a través de la enseñanza del evangelio, el cual demanda una respuesta consciente y voluntaria del hombre.
- Obedecer al evangelio es el requisito mediante el cual el pecador accede a la abundancia de la gracia y al don de la justicia.
- El Propósito Central: El Contacto con la Sangre de Cristo. El análisis de las fuentes bíblicas revela que el objetivo final de estos pasos es permitir que el pecador tenga contacto espiritual con la sangre purificadora de Jesús.
- Es en el bautismo —y no antes— donde el creyente es «lavado de sus pecados» con la sangre de Cristo.
- Este acto de fe permite que el individuo sea revestido de Cristo y añadido por Dios a Su única iglesia universal.
- La Urgencia y la Rigurosidad del Modelo. Debido a que el bautismo es «para el perdón de los pecados», su cumplimiento debe ser inmediato, como se observa en los ejemplos bíblicos donde los creyentes no postergaban su obediencia.
- Cualquier alteración al plan (como el bautismo de infantes, la aspersión o la doctrina de «la fe sola») es considerada una perversión del evangelio que carece de validez ante Dios.
- La validez de la salvación no depende de la condición espiritual de quien bautiza, sino de la sinceridad y el entendimiento del pecador que se somete a la palabra de Dios.
El plan de salvación es la respuesta de amor de un Dios justo hacia una humanidad perdida. No es una ceremonia eclesiástica, sino una operación de Dios en el corazón de aquel que, convencido por la verdad, decide morir a su vida terrenal para nacer de nuevo y caminar en novedad de vida bajo el señorío absoluto de Jesucristo.




0 comentarios