La Paz del Vencedor

marzo 30, 2026

en un Mundo de Aflicción y Rumores de Guerra…

Por Luis Felipe Torres

Texto Base: Juan 16:33 «Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.»

Analogía

Imaginen, hermanos, un faro en medio de un océano tempestuoso. La noche es cerrada, el viento aúlla y las olas, como montañas de agua negra, golpean con furia los acantilados. Para el marinero que lucha en alta mar, el mundo es solo caos, ruido y un peligro inminente de naufragio. Pero, de repente, en medio de la oscuridad, ve un haz de luz. No es una luz que provenga de la tormenta, sino que está sobre ella, firme e inmutable. Es el faro.

Ese faro no promete calmar el mar. El mar seguirá rugiendo. Pero les ofrece algo mucho mejor: una dirección segura, un punto de referencia que les permite navegar con confianza hasta llegar a puerto. La luz del faro les dice: “Sé que el mar es furioso, pero yo conozco el camino. Sígueme, y estarás a salvo”.

Hermanos, nuestro Señor Jesucristo es ese faro. El mundo es ese mar embravecido de aflicción, y los rumores de guerras (como la de Irán o Ucrania) son las olas más altas que intentan hundir nuestra fe. Hoy, la Palabra no nos llama a negar la tormenta, sino a fijar nuestra mirada en la Luz que ya ha vencido al mundo.

Introducción

Amados, vivimos tiempos de incertidumbre. Cada día los titulares nos hablan de naciones que se levantan contra naciones, de conflictos que parecen ser el preludio de un Armagedón inminente. A esto se suman nuestras propias aflicciones personales: enfermedades, pruebas económicas, traiciones y luchas internas.

Jesús, la noche antes de morir, no quiso dejar a sus discípulos con dudas. Sabía que ellos enfrentarían la presión del mundo, la persecución, y también la tentación de interpretar los eventos según su propia lógica humana. Por eso les dejó un legado inmutable: Su paz. Pero también una advertencia clara: «En el mundo tendréis aflicción». No dijo «tal vez», sino «tendréis».

Hoy, examinaremos tres verdades que nos ayudarán a vivir como el faro en medio de la tormenta: 1) La realidad de la aflicción, 2) El peligro de la especulación mundana, y 3) La fuente de la verdadera paz.

  1. La Realidad de la Aflicción: Una Verdad que no nos Debe Sorprender. (Juan 16:33; Hechos 14:22; 1 Pedro 4:12-14).
    Jesús usó la palabra griega thlipsis, que significa «presión», «opresión». Es como ser exprimido. Esta presión no es un accidente en el camino cristiano; es parte del sendero.
    1. La Aflicción como Sello de Identidad (1 Pedro 4:12-14).
      1. El apóstol Pedro advierte: «Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese».
      2. Pregunta de reflexión: ¿Por qué nos sorprendemos cuando las dificultades llegan a nuestra vida? ¿Acaso aceptamos a Cristo solo como un «seguro de vida» que nos exime de problemas?
      3. La aflicción que viene por causa de Cristo (por vivir en santidad, por predicar la verdad) no es una maldición, sino un privilegio. Pedro dice que cuando sufrimos por Él, «el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre nosotros».
    2. El Propósito Eterno de la Tribulación (Hechos 14:22; Proverbios 17:3).
      1. Pablo y Bernabé fortalecían a los discípulos diciéndoles: «Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios».
      2. Dios no prueba con maldad, sino con propósito. Así como el crisol purifica la plata y el oro, el Señor prueba los corazones para revelar nuestra fe genuina.
      3. Aplicación práctica: No miremos el problema como un enemigo, sino como un taller divino donde Dios nos está preparando para soportar la gloria eterna.
  2. El Peligro de la Especulación: Cuando Confundimos Profecía con Titulares de Noticias. (2 Pedro 3:18; Jeremías 49:38 (contexto); Mateo 23:23).
    Hermanos, vivimos en una época donde muchos, con buena intención pero con mala hermenéutica, toman pasajes del Antiguo Testamento y los aplican de manera forzada a los conflictos modernos (como Irán o Ucrania). Esto no es nuevo, pero es peligroso.
    1. El Error de Interpretar la Profecía por las Noticias.
      1. Algunos intentan aplicar Jeremías 49:38 a la guerra actual con Irán, ignorando que el profeta hablaba de Elam, una nación antigua con un rey y un príncipe, no con los líderes religiosos actuales.
      2. Analogía: Sería como decir que porque la Biblia habla de «Babilonia», cada vez que alguien construye una torre en una ciudad, es el cumplimiento de Apocalipsis. Esto es un abuso de la Palabra.
      3. Esto hace quedar mal al evangelio. Los incrédulos nos señalan con el dedo diciendo: «Ahí van otra vez, especulando y asustando a la gente».
    2. La Especulación nos Roba lo Esencial (Mateo 23:23; 2 Pedro 3:18).
      1. Jesús reprendió a los fariseos porque se preocupaban por los detalles minuciosos de la ley (diezmar la menta, el eneldo) pero descuidaban «los preceptos de más peso de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad».
      2. Cuando nos enredamos en cronologías del fin del mundo basadas en guerras actuales, descuidamos la misión principal: crecer en la gracia y el conocimiento de Cristo.
      3. Pregunta de reflexión: ¿Cuánto tiempo pasamos en internet viendo «análisis proféticos» en comparación con el tiempo que pasamos en oración, estudiando la Biblia o predicando el evangelio a un vecino que no conoce a Cristo?
  3. La Paz del Vencedor: Más que una Sensación, una Persona. (Juan 14:27; Juan 16:33; Romanos 8:35-39).
    Regresamos al texto central. Jesús no nos dejó una idea abstracta de paz, sino una realidad espiritual basada en Su victoria.
    1. La Paz que Él nos Da (Juan 14:27).
      1. «La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da». El mundo ofrece una paz condicionada por la ausencia de conflictos. Cristo ofrece una paz que permanece en medio del conflicto.
    2. El Fundamento de la Paz: Él ha Vencido (Juan 16:33; Apocalipsis 7:14-17).
      1. La paz no depende de que Irán deponga sus armas, ni de que el gobierno de turno sea favorable a la iglesia. La paz depende de un hecho histórico y consumado: Cristo ha vencido al mundo.
      2. La palabra «confiad» (o «animaos») en griego es tharseite, que implica tener valor, echar fuera el miedo.
      3. Aplicación práctica: Cuando la aflicción (personal o global) nos abrume, recordemos la visión de Apocalipsis 7. Esa multitud «que ha salido de la gran tribulación» ya no tiene hambre, ni sed, ni lágrimas. Ese es nuestro destino. Las mismas manos que fueron traspasadas en la cruz son las que enjugarán nuestras lágrimas.

Conclusión

Hermanos, volvamos a la analogía del faro. El mundo es el mar furioso; los rumores de guerra, las aflicciones personales y las especulaciones sobre el fin son las olas que intentan desorientarnos.

Pero la iglesia no debe ser como un barco a la deriva, gritando con pánico cada vez que las olas crecen. La iglesia debe ser ese faro: firme, anclada en la Roca que es Cristo, iluminando con la verdad de la Palabra para guiar a los que aún están perdidos.

No podemos detener la aflicción del mundo, pero podemos tener paz en Cristo. 

Llamado Final:

  1. ¿En qué estás anclando tu paz hoy?
  2. ¿En la estabilidad del gobierno, en la ausencia de problemas, o en la victoria de Cristo en la cruz?
    Si has estado viviendo con miedo por las noticias, si has dejado que la aflicción te robe el gozo, o si has caído en la trampa de especular más que de orar, hoy es el día de regresar al Faro.

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Esta entrada fue creada por:

Luis Felipe Torres

Un servidor más en la iglesia de Cristo Manizales, cristiano desde el año 1999, casado con una gran mujer, Juliana Arboleda y bendecido con 2 hermosos hijos, Maria Camila y Juan Felipe, con el deseo firme de servir a Dios con todo mi corazón y apoyar en lo que este a mi alcance o incluso más allá a muchos hermanos a nivel espiritual, emocional o mental. Un privilegio poder ser un siervo más del Señor.

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